Salta

María Belén Castro, inspiradora y valiente

María Belén hace de su juventud su caballito de batalla y nos recuerda que la vida es un momento y que vale la pena estar vivos para contarla
martes, 09 de abril de 2019 · 07:03

SALTA (Redacción) – "Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!" escribía el poeta Rubén Darío. Mientras que otros todavía opinan que "la juventud está perdida". Lo cierto es que decirlo con los años pisándoles los talones y en retrospectiva, me suena a algo perdido y pasado.

Al contrario, si creo que la juventud es cuestión de actitud. Posterior a la infancia y en plena introducción a la madurez, la juventud parece ser la época dorada de cualquier persona y resulta ser el único momento de sus vidas en el que disfrutaron o al menos, se dieron algunas licencias. ¿Quien les dijo que madurar es perder y dejar ir esa juventud? ¿Una falsa apuesta a una seriedad sin fondo?.

No me gusta aceptar frases de común acuerdo, tan generalizadas como "uno valora lo que tiene, cuando lo pierde". Una vez más, la sentencia. ¿Con qué necesidad?.

Estamos de acuerdo en que el ser humano, al parecer por naturaleza, según lo demuestran los hechos, necesita tocar fondo (y con ello no me refiero a siempre bordear la muerte) para comprender lo simple de esta entrega, que es la vida al fin y al cabo.

Un primer amor, el reencuentro inesperado, el brindis en familia, los bulliciosos asados de domingo, un té con amigas, los partidos del fin de semana, el sanasana, mi plato favorito, las lágrimas hombro a hombro, los gustos que me di cuando salí de compras, mi título...tantos momentos y personas que hacen a una rutina y que por simplemente ser parte de ella, se naturalizan o peor aún, se tornan automáticos.

María Belén tiene 17 años. Es de Tartagal. Tranquila, paciente, algo tímida y súper dulce, su serenidad y su aplomo me recuerdan al interior de la provincia, que si bien no conozco en profundidad, se sabe que la humildad  los identifica.

"Tartagal es un lugar cálido y hace mucho calor. La gente es buena. Son muy solidario, hacen muchas campañas para chicos que necesitan y van cantantes o bailarines de la zona para recaudar fondos. Tartagal es el mango. Vas a la plaza y ves tirado un mango", sonríe de buenas a primeras.

Mientras se acomoda a la par mío, la veo fundida en una gama de colores rosas, verdes y celestes haciendo juego con su carisma, su transparencia y su inocencia.

Hay trucos de la vida, que al igual que la magia, nunca entenderemos pero lo cierto es que suceden, y además de sorprendernos o querer descifrarlos, debemos aprender a vivir con ellos.

María Belén fue diagnosticada con cáncer. "Por el tratamiento no pude ir a la escuela el año pasado y estoy rindiendo materias de la secundaria en este momento", explica y al paso me cuenta que el comercio nacional e internacional es lo suyo.

Pero su inspiración y su temple, se fundamentan en su veta artística también. Belén es bailarina de folclore desde muy chiquita. Con seis años ya daba sus primeros pasos en la danza, una elección que, a pesar de las idas y vueltas, sostiene con pasión. "Me encanta la zamba. La cueca. David Leiva, tiene una zamba que es hermosa. Hay otra de Gabriel Morales que me gusta y se llama: La linda. Después me encanta la zamba carpera, ya como algo más tradicional, porque vos ves que la mujer lo coqueta al hombre y que él la busca. Es una coreografía, un ritual el que tienen", agrega.

Desde que fue diagnosticada con cáncer su vida se torno en un ir y venir, del interior a la capital, y viceversa. Fue recién a partir de la quinta quimioterapia cuando tuvo descansos de hasta tres semanas, tras una semana internada recibiendo los medicamentos.

"Quiero que sepan que es la última quimio", subraya firme y entre risas. "Ahora tenemos que ir a Buenos Aires y depende de cómo salgan los estudios se verán otros tratamientos o no", asegura.

Hablemos de cáncer

Hablar del tema ya no es un tabú ¡Qué suerte! Pero eso no quita la dureza y la crudeza de aquel momento en el que alguien, un profesional en este caso, agrega a tu diccionario de vida la palabra cáncer. ¿Cuanto hay de las películas en ello? ¿Cómo aprehenderlo? Desmitificar la palabra para aceptarla, aprenderla y naturalizarla. Me refiero, conversemos sobre cáncer.

"Cundo me operan anteriormente, cuando lo descubrieron era un quiste, nos dijeron que era un quiste. En eso que vinimos y me operaron había una ginecóloga que le hablaba a mi mamá y le decía que tenia cáncer pero nosotras no lo aceptábamos. La palabra cáncer al principio para uno es difícil tomarla , interpretarla. Lo rechazaba en el sentido de que yo me quedaba en que era un tumor y si bien es lo mismo que decir "cáncer", para una persona que no conoce y que no tiene información, es difícil. Fue difícil aceptarlo", admite aunque reconoce que el equipo medico, la hospitalidad y las charlas les permitieron progresivamente comprenderlo.

Fue en sus ovarios donde todo comenzó. "Un día fui a hacer un estudio para llenar los papeles de rutina de la escuela y justo estaba con dolores. Cuando me sentaba me molestaba. Tenía una panza de una embarazada de 3 meses. Para entonces, tenía un quiste muy grande, de 20 centímetros", recuerda.

Sin embargo, y todavía me cuesta entenderlo, la vida tenía algo más en mente para ella. "A los dos meses de operarme me hicieron una resonancia Y me dijeron que tenía un tumor en el páncreas. Esa resonancia fue para saber qué tratamiento seguir porque los doctores no me querían hacer quimioterapia,  por el motivo de que es muy fuerte y yo era muy chica. Querían buscar otra alternativa. Fue en ese momento cuando me dieron la opción de si quería operarme o hacer quimio. Mi mamá me dejó que yo decidiera. Decidida dije: quimio. Tenía mis dudas de qué era eso. Yo no sabía, vine emocionada y empecé", profundiza.

Una adolescente que uso la jovialidad y la fortaleza para ponerle el pecho a la bala, y que desde la total ignorancia pero con esperanza corrió los riesgos, aun sin certeza alguna. Algo parecido a decir: no sabia que ponerme y me puse feliz.

"Cuando nos preguntaban qué era la quimio, por qué iba a Salta o por qué dejaba el ballet nosotros todavía decíamos: es un tratamiento. Fue después de la primera vez cuando aceptamos y lo contamos a la familia. Aun así, mis compañeros recién se enteraron en diciembre pasado", me explica y en su mirada leo que adentro hay un mar turbulento, aunque no ha dejado caer ni una lágrima pero si mil sonrisas.

La vida está hecha de experiencias y de las decisiones que tomamos. Cada paso que elegimos dar es parte de nuestra enciclopedia y la historia que otros contarán mañana. Belén, aprendió a enfrentar cada situación y a aceptarse  ella misma. "Era difícil mirarme al espejo y ver que perdí el cabello. Aprendí a aceptarme y a vivir la vida. Por ejemplo cuando salgo de acá y apenas me recupero de la quimio, salgo. Aprendo a disfrutar. Antes simplemente estaba. Aprendí a mirarla de otra manera", reflexiona.

Si hay prevención, hay cura.

Es ella, haciéndose eco de un cáncer, comprendiendo que puede pasarle a cualquier mujer, sin importar edad ni condición. Que nadie esta exento y que en este pasar, no hay un VIP como en los boliches. Aquí, las condiciones son las mismas y si se previene, hay cura.

"A las mujeres les diría empiecen a hacerse estudios desde chicas. Si hay una enfermedad, podemos prevenirla. Yo les recomiendo eso. Yo digo que nosotros éramos ignorantes en el sentido de que, nunca me hacía revisar, no iba al médico y cuando fui me encontraron de todo. Háganse revisar", enfatiza.

Belén con tan corta edad conoció la experiencia del cuarto de hospital, que desde afuera se ve tan frío, lúgubre y ajeno. Pero las apariencias engañan, en el descubrió a  su segunda familia. “ Las enfermeras, los doctores la secretarias, te tratan tan bien que no es nada de otro mundo. Lo sentís como tu casa", aclara.

Llevadero pero no suficiente. Sus sueños son más grandes y trascienden las cuatro paredes.

"Lo que me gustaría hacer cuando termine y tenga mi trabajo, trataría de que en Tartagal haya un hospital oncológico. Las mujeres tienen que venir hasta acá y no tienen los mismos recursos, no pueden. También me gustaría ayudar a los niños a través de una Fundación porque acá la Fundación Hope me motivó. Otra cosa que quiero es hacer pelucas oncológicas para mujeres con cáncer", revela con firmeza e ilusión, tanto que ya puedo vislumbrarlo.

Pero venga lo que venga, para bien o mal, 
Tira, tira para arriba, tira. 
Si no ves la salida, no importa, mi amor, 
No importa. Vos, tira. 
Tira, tira para arriba, tira. 
No hay horas perdidas, no aflojes mi amor, 
No aflojes. Vos, tira.

Su fe y su ilusión, su juventud, la mantienen viva. En una película sobre la guerra recuerdo claro el momento en el que un soldado, estando en campo de batalla, piensa: el movimiento es vida. El sólo quedarse quieto, puede matarlo. Algo similar le sucede a Belén. "Cuando uno quiere abandonar se trata de pensar en la familia. Cuando uno está mal no piensa en uno mismo, bah... yo pienso en la familia", resalta.

De por sí el mundo no nos la hace fácil. Mafalda diría: ¡Paren el mundo, me quiero bajar! Aunque María Belén aprendió a mirarse en su reflejo y decir: "esta soy yo, así soy yo", es humana y tiene días donde el cielo es diáfano y días en los que sus flaquezas son mayores.

"Cuando estoy mal, sin ganas me digo a mi misma: Dios tiene un propósito para tu vida", confiesa.

En este momento, su propósito se resume en aprobar las ocho materias y poder alcanzar la popular y tan esperada "promo". "Lo que yo quiero es llegar Son cinco años con esos compañeros y no quiero perderlos en el camino", agrega.

#Cancernotetenemosmiedo

#Cancernotetenemosmiedo?

¿Como responder ese signo de pregunta? ¿Cómo dormir tranquilas? ¿Dónde encuentro paz? ¿Como decretar algo diferente? Son miles las preguntas que puedo hacerme si me pongo en sus zapatos, en su turbante, en su cuerpo. Aun así, no puedo sentir lo mismo. No podría. Pero puedo ser testigo de ella y las palabras se agotan y los pensamientos se llaman al silencio ante su madurez y su vitalidad. Una guerrera en la zona de promesas a la espera de su recompensa.

"No cambiaría nada porque nos dejó una enseñanza de cómo llevar la vida, de cómo ver la vida. Si me pasó es por algo. Dios tiene un propósito para nuestras vidas. Pronto llegará algo mejor", argumenta.

"Por ello a la gente que esta bien les diría que aprendan a vivir la vida, que aprendan a aceptarse. La vida es corta y cuando uno llegan momentos como estos dicen: pucha esto, pucha esto otro...entonces es importante vivirla", concluye.

Después de nuestra charla, nos prometimos canelones de choclo, su comida favorita. Y aunque el choclo esta prohibido en su dieta, apenas mejore tendremos una materia pendiente y una excusa perfecta para volver a cruzarnos.

God makes no mistakes. Dios no comete errores. Cada quien responderá a un Dios diferente, pero es la fe en aquello que creemos los que nos mantendrá latentes, ávidos, expectantes.

La vida se cuenta por las primeras veces. Pregunto ¿Cuando fue la última vez que intentaste algo por primera vez?.

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