Nueva fórmula en del espectro musical

Seba Pérez + Hey Dog! = la alianza se convalida

Tras su exitoso paso por La Voz Argentina, encabeza un nuevo ciclo con una propuesta que promete cambiar los estándares de la música
viernes, 12 de abril de 2019 · 19:43

SALTA (Redacción) - Pienso en voz alta y escribo. Las entrevistas me permitieron encontrarme con personas, algunas más conocidas que otras, pero personas al fin. Figuras populares y ejemplares así como algunos que desde un puesto si se quiere más “anónimo”,  supieron convertirse en casos singulares y admirables. Todos tuvieron en este proceso algo en común y por lo que decidí llamarlos “los apasionados”. Una virtud que los distingue, los dignifica y muchas veces los salva de la cruda realidad, una realidad que en palabras sabe más dulce y parece sensible al tacto.

Uno de estos valientes empedernidos es Sebastián Pérez Gueleb Sonidista, músico, compositor y cantante, hizo de su voz, su pasión, una virtud inconfundible para cualquier oído terrenal. Pero su verdadero talento reside en su capacidad innata de poder soñar en grande y tener hambre de mundo. La actitud lo es todo, y como en la vida, depende de cómo lo encares. Desde niño con los pañales bien puestos y un bate de baseball (otra de sus debilidades) en la mano, eligió hacer de su vida una canción.

Seba es el cantante de la conocida banda local ochentera "Hey Dog" e hizo de su repertorio cargado de clásicos, la fiebre de los viernes y sábado, entre otras propuestas musicales que produjo para la cartelera local. Su vasta trayectoria y las experiencias  vividas, lo llevaron a participar el año pasado en el reallity musical  “La Voz Argentina”. Tras un largo, sacrificado y exitoso proceso, el vuelo es la constante.

“Es raro porque venís de una movida súper grande,  tenés que volver y renovarte.  Si algo me dejó este paso fue aprender a mantener aún más los pies sobre la tierra al momento de plantear un producto y tener los conocimientos, sabiendo que la apuesta es mucho más grande porque ya no podes volver a atrás, tener que ir a romperlo todo pero con los pies en la tierra más que antes. Ahora estás hablando como una forma de vida”, analiza.

El signo + es la respuesta

En este nuevo empezar,  Sebastián Pérez fusiona lo mejor de HeyDog! y su carrera solista como valor agregado de una etapa de transmutación grupal y particular,  que espera cautivar al público que siempre los siguió y a los nuevos que vendrán.  “Esto surge a partir de las ganas de no querer desarmar ninguno de los dos proyectos, sino unir fuerzas para lograr algo más potente”, revela y agrega: “la verdad es que yo tengo algo particular y  es que soy muy fiel a lo que yo quiero y parte de lo que yo quiero es a mis compañeros de banda. Seguimos laburando con la producción musical, juntos, teniendo un sonido auténtico que es el de Hey Dog y que se suma al recurso de ser Seba Pérez”.

Como nos tiene acostumbrados, en su próximo show, que tendrá lugar el 13 de abril en la Casa de la Cultura a las 21. 30 horas,  interpretará covers de rock pop clásico, claves en el repertorio internacional, y estrenará canciones propias de su primer  disco solista, en una noche que espera ser emocionante para  marcar un antes y un después en la agenda cultural. “La idea de este show es renovar y generar una nueva cara de un producto que ya teníamos y que ya era fuerte. Aprovechamos el impulso y hacemos una propuesta diferente, con una mirada diferente, uniendo dos elementos que sentimos son potentes”, explica.

Fuerza, impacto, destreza y calidad son parte de un show imperdible que encabeza el artista, con una voz característica, atípica en los escenarios locales, que logró convertirse en un clásico entre la gente y que, como todo clásico, siempre es bienvenido.

Hey Dog!, es un producto súper fuerte que se está explotando y que se explotará aún más con temas propios, bailarines, visuales, luces y pantallas que no existían antes, o  al menos no con  la calidad que proponemos ahora”, adelanta.

La unión hace la fuera dicen, y ser testigos de esta banda lo confirma. La habilidad de un grupo reside en su capacidad de congeniar, encontrarse, convivir y apuntar hacia un mismo sueño. La química de la amistad es un plus que les da ventaja y los anima. A la vez, ser solista es una responsabilidad que Seba asume, entendiendo que no hay margen para el ego. “No es tan raro ni tan diferente porque siempre me tocó estar adelante pero esta vez me animé a ponerle el nombre, hoy no le tengo miedo a eso”, subraya.

 “Lo principal es sincerarse. Cuando se me ocurrió la idea fui sincero con los chicos  y les dije lo que pretendía esta vez. Entonces no llegamos a trabajar como si fuésemos una banda cesionista sino, aportando un sonido que ya veníamos trabajando pero siendo sinceros en el hecho de que el concepto  es diferente. Siendo sincero conmigo y con ellos en que va a ser de esa forma”, asegura.

Si bien admite que no pueden ni quieren romper con el esquema tradicional de Hey Dog!, y que conservarán esas propiedades, la esencia que supo enloquecer al público, habrá cambios que optimizarán al show y se trata del trasfondo: esta vez, Hey Dog! Somos todos.  “De repente ya no somos sólo algunos músicos, sino que caí en la cuenta de que tenemos stage, bailarines, músicos, sonidistas, productores, iluminadores, equipo de cableado… hay mucho en juego”, advierte.

Una invitación para dar el giro 360°

Quizás sea la música un puntapié para forjar un cambio  que urge en la escena artística local y que es  involucrarse con el arte y la cultura, participar para apoyar a otros. “La gente tiene que ir al teatro, pagar la entrada, no conformarse con la idea de tocar en un bar. Esto es diferente. Lo van a vivir desde otro lugar. Entender que no necesitas estar enfiestado, con tragos encima o comiendo para pasarla bien. La podes pasar bien igual, aprovechando las oportunidades y los espacios que tenemos al alcance de la mano”, asevera.

“Este no sólo es mi sueño sino de muchos. Lo cierto es que dependemos mucho de la gente; so la gente no va, no queremos hacerlo. Si la gente no va  a los bares, no queremos tocar. Más allá de la cuestión económica,  esto es un sueño. Yo sueño con que el día de mañana Salta,  además de ser reconocida mundialmente por el folclore, lo sea por otra música, que sea mi música”, reflexiona esperanzado, con el mismo brillo de la ilusión de un niño y la convicción de una estrella.

Un tipo tranquilo, calmo, que moldea sus sueños con la paciencia de un artesano y la fuerza de un luchador. “Lo sufro mucho por dentro. Tengo miles de miedos pero también tengo cosas de valiente. Me animo a emprender algo tan grande, a tener ideas y  a plasmarlas, hacerlas posibles, confiando en que todo eso que pensé en silencio puede salir bien para toda la gente y para nosotros”, admite.

Los valientes son hechos verídicos, no películas de fantasía ni libros añejos. “Creo que el ser valiente no tiene que ver con  hacer algo para que después nadie te pueda superar porque cualquiera puede hacer  esto, pero el tema es lo previo a realizarlo. Tenés que animarte a soñarlo y animarte a pensar cómo lo resolves “, enfatiza.

(…) Pasé una gran parte de mi vida, hasta los 28 años, esperando que mi vida comenzara. Pensé que en cierto punto, me convertiría de un capullo en una mariposa, que mi verdadera vida podría empezar. Si tuviera que vivir de nuevo esa etapa de mi vida, preferiría vivir el lapso entre los 18 y 28 años sabiendo que sería así, que nada ocurriría repentinamente, que el tiempo pasa, que eres lo que eres, y que haces lo que haces (…).

Esto pensó en algún momento Roger Waters, el artista favorito de Seba. En su caso, el capullo se abrió hace rato, y con esfuerzo.

“Me gustaría sufrir eso pero de repente te das cuenta que vivís la  vida y su vorágine. En algún momento de mi vida pensé: Que lindo hubiese sido ver Hey Dog! desde abajo, ir a un lugar y  ver una banda así, que te ponga los pelos de punta…pero nunca pasó y me toca ser la cara de eso. O sea,  uno siempre  va a renegar del camino, yo ya reniego del camino, pero supongo que pasa  lo que tiene que pasar, no existe un paralelo”, analiza.

“Si es raro porque yo se quiero llenar estadios pero soy realista en que el tiempo pasa, te vas haciendo más grande y quizás llegás a pensar que no es el camino, que esto no era para vos. El problema, o lo mejor, es que todo el mundo me dice que esto es lo mío  y yo lo sé, por eso lo quiero”, reitera, cabeza dura y en hora buena.

Yo sé que me juego la cabeza prácticamente y lo disfruto. Tengo la esperanza de sorprenderme. Y con eso ya soy feliz”, resume.

Seba traduce la complejidad de los sentimientos, el entramado de la vida misma, en música. La música representa un compromiso emocional, una entrega, un trabajo de empatía. Este caso me recuerda a otro, “El curioso caso de Benjamin Button”. Les rescató uno de los fragmentos más memorables de la película:

(…) No sé si es importante pero nunca es demasiado tarde… para ser quien queremos ser. No hay límites de tiempo. Puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. No hay regla para tal cosa. Podemos hacer o echar a perder todo. Espero que hagas lo mejor, querida. Espero que veas cosas que te asombren. Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes. Espero que conozcas gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa. Y si encuentras que no…espero que tengas la fuerza para empezar de nuevo (…)

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