Solidaridad

Karina Brito, una defensora de la solidaridad y la vida

Próximos al Día Internacional de la Mujer, rescatamos un ejemplo de vida que hizo del amor por su trabajo, su misión
jueves, 07 de marzo de 2019 · 07:01

SALTA (Redacción) – En plena contemporaneidad, hay desafíos que son una constante, afectando de lleno a la sociedad. La ventaja de estas pruebas es que visibilizan a los valientes y los impulsan a protagonizar el cambio. Los llamo catalizadores. Su capacidad para ensamblar personas y fragmentos de vida, repercute en quienes se cruzan con alguno de ellos, generando aliados con una misma misión: hacer del mundo, un mundo mejor.

Karina Brito, tiene 36 años. Es Técnica de laboratorio con especialidad en Serología para banco de sangre y en Bacteriología, como título y profesión. La experiencia de trabajar en el Centro de Hemoterapia le brindó la posibilidad de promover de manera voluntaria la donación voluntaria de sangre. Desde octubre del  2017 está afectada al servicio de Hemoterapia del Hospital Público Materno Infantil, donde promociona la donación de sangre internamente, para que ésta no falte en la institución.

La ciencia, en este caso particular la medicina, nos resulta ajena y compleja, sobre todo si nos dejamos llevar por los términos técnicos que la definen. Lo cierto es que su definición no se agota en el carácter científico, sino que se revela como una ciencia más humana cuando se pone al servicio del bien común y busca el “remedio” para los males del siglo.

“Recién hoy, después de 19 años de profesión, puedo decir que estudiar para llegar a recibirme como Técnica de Laboratorio, y toda la experiencia adquirida luego, comenzó siendo la única opción posible en aquella época, porque ya tenía un bebé y mis padres sólo podían solventar un terciario, era lo más cercano a la Medicina. Hoy siento desde la fibra más íntima que fue el puntapié para amar la sangre y la hemoterapia, ciencia que se basa en la terapia transfusional, donde la sangre es la materia prima. Hoy desde la promoción, con aval científico y técnico, puedo decirte que en mi la sangre tiene un papel fundamental, porque sin ella no podríamos conectarnos con el otro y conocer biológicamente su importancia, me hace cuidarla y promover un buen uso de la misma”, revela Karina.

De hecho, y hablando en crudo, fue la sangre la que la conectó con su otra mitad, la que le permitió conocer a su marido para llegar a formar una familia de cinco personas tan diferentes entre sí, asegura Karina, pero que se conectan por el amor que se tienen y que también les corre por las venas.

En este devenir, entendido como una búsqueda y un encuentro permanente, Karina se involucró con la donación de sangre voluntaria. Supo comprender que con esa breve acción volvía a darle vida a alguien, le brindaba un pedacito de la suya a una persona que la necesitaba. “Donar para mí no es dar…es darse. Es involucrase con el otro, es empatía, es amor, es solidaridad, es supremo, es mirarse en el que sufre, es un – me puede pasar-.  Implica abrirse y entregarse desde lo profundo, con el corazón en la mano, porque de eso se trata, de movilizarnos internamente para que cada célula de nuestro cuerpo de lo mejor de ella para curar al otro... verdaderamente me emociona pensarlo así, ¡es increíble!”, reflexiona.

Cuando la escucho, tan compenetrada y apasionada, me imagino un anticuerpo peleando, transpirando la camiseta, dándolo todo en la cancha para vencer la enfermedad o por el simple hecho de ser un luchador nato.

El baile, los pacientes y las causas sociales son su debilidad, en quienes encuentra un motivo para inspirarse todos los días y que la vuelven permeable a las bondades de esta vida.

“Para mí el baile empezó siendo una terapia, para descargar el stress, pero prefiero decir para conectar mi interior con lo que le pasa al exterior. El baile es liberación, y energía en movimiento, justo lo que necesita un cuerpo enfermo, energía en movimiento. Los pacientes manifiestan tanto y lo vi recientemente cuando filmamos un video en el servicio de Oncología. Fue magia pura ver sus rostros”, asevera.

La magia parece ser un capítulo repetido en su día a día. Quien quisiera ser consciente de la realidad que nos toca sin perder de vista la magia de las primeras veces, cuando tan poco nos causaba tanto. “Amo mi trabajo porque me regala sonrisas, afectos, amigos y personas que me hacen bien, lo amo porque me permite conectarme con otros, y entender que lo que me pasa es un piojo a comparación de la lucha de otros. Porque me hace dejar huellas en un mundo que se olvidó de trascender, y ahí vamos... hay que transcender, dejar huellas, no grietas”, subraya.

Mientras miro alrededor, acepto que no todo está bien, que las quejas sobran, los males abundan y que nos queda mucho por andar para ver el cambio verdadero, aunque suene crudo y ácido. Pero la balanza se compensa cuando nos encontramos con estos “talismanes” que hacen más llevadero el sistema, que compensan con su compañía la existencia de otros, mucho más aun cuando hablamos de salud.

En este sentido, el Estado debe limar asperezas y eso es de público conocimiento. Pero más que redundar en las fallas estructurales, les propongo pensar en soluciones, ser activistas de nuestras iniciativas.

“Yo aplaudo a los anónimos, que son muchos. Los mucamas, acondicionan las camas y ropa para vestir el colchón, los camareros que sirven las cuatro comidas, el personal administrativo, los auxiliares de transporte que trasladan a los pacientes dentro del hospital, los técnicos, enfermeros, nutricionistas, kinesiólogos, especialistas, médicos. Más de uno deja mucho de su vida en cada jornada laboral, yo aplaudo a esos anónimos del sistema”, profundiza Karina, dejando en claro que se trabaja 24/7 para lograr un proceso efectivo de salud. Sin embargo, la pregunta quisquillosa, que interpela a todos y cada uno de nosotros, es: “¿la comunidad está dispuesta a que este trabajo lo hagamos juntos o es más fácil la queja?”.

Precisamente, cuando hablamos de trabajo en equipo y dando  por hecho que la donación de sangre es un hábito saludable y una herramienta para superarnos como personas, la comunidad y el boca a boca son fundamentales. Sin embargo, quedan algunos mitos y creencias que empapan el escenario y precisan ser resueltos.

“Lentamente el público toma conciencia, pero somos muchos los habitantes de Salta para tener tan pocos donantes voluntarios. La mayoría dona por reposición o para «devolver» lo que usó un familiar o amigo, nos falta cultivar el hábito de donar, falta generar más espacios para educar”, advierte.

Resulta que Karina encontró la cura. Sin querer queriendo, dio en la tecla y no tuvo más que pensar con el corazón y poner el intelecto al servicio del otro. La mayoría lo conoce como solidaridad. El don de apoyar lo que no es mío, de hacer propio lo ajeno y adherir a una causa que me trasciende.

“Solidaridad es mirar al costado, es reflejarse en el que sufre, viendo ese reflejo sabremos ofrecer lo que el otro precisa; es dar lo que a nosotros no nos sirve pero tal vez,  eso que  estorba es un tesoro para otro, es amar la vida y a nuestros semejantes. Solidaridad es amor y lo que salvará este mundo”, concluye, convencida y esperanzada.

“La verdadera riqueza de un hombre no es lo que tiene en el bolsillo, sino lo que hay en su corazón”, señalaba Unarine Ramaru y Karina se hace eco de esta parábola mientras me la repite.

Al final, comprendo lo importante que es tener firmes convicciones, lo importantes que es no perder la ilusión diaria y lo importante que es ponerse en la piel del otro.

Desde el humilde y genuino anonimato, ser nadie para poder ser todos.

¡Podes ser parte del cambio!

El día 8 de marzo festejamos el Día Internacional de la Mujer de una manera diferente, celebrando la lucha de las que atraviesan una dura enfermedad, el cáncer, entendiendo que debemos acompañar, apuntalar, solidarizarnos ya que le puede tocar a cualquiera de nosotras y que ninguna esta exenta. “Festejar la lucha, celebrar la vida es la propuesta y a través del baile, buena vibra, empatía queremos lograrlo”, invita Karina.

Si querés ser parte de un video donde celebraremos juntas nuestro día, ¡súmate! Para mayor información podes llamar o enviar mensaje al 3874183668 o bien, a través de Facebook (www.facebook.com/karina.brito.3386).