Por R. Mena - Martínez Castro

Las ojeras del amor: Dr. Mariano Moreno, de su vida y sus amores

Compartimos con nuestros lectores las cartas más románticas que recibió el abogado
viernes, 15 de marzo de 2019 · 21:24

SALTA (Por R. Mena Martínez - Castro) - El Dr. Mariano Moreno, nació el 23 de septiembre de 1778 en la ciudad de Buenos Aires. Fueron sus padres don Manuel Moreno y Argumosa y doña Ana María Valle.

El doctor Moreno, fue un destacado alumno de la Universidad de Chuquisaca, más propiamente en la carrera de Derecho. Allí se puso en contacto con las ideas de Rousseau, Diderot, Montesquieu y Voltaire, de radicales doctrinas liberales. Absorbió a conciencia todos estos preceptos que luego volcaría en su patria, al hacerse cargo de la conducción política desde su cargo en la Primera Junta. Su tesis doctoral fue titulada “Disertación Jurídica sobre el servicio personal de los indios”. En este trabajo puso a consideración de quienes le escucharan o leyeran, la ignominia con que el régimen colonial oprimía a los naturales en las minas y en las haciendas, a pesar de las disposiciones del Oidor Alfaro que anduviera en estas latitudes enviado en su momento por el Rey, para solucionar estos conflictos.

Regresa su país en el año 1805 y ya en Buenos Aires trabaja como relator de la Audiencia además de ser asesor del Cabildo. Fue uno de los propulsores de la alianza de la Junta Central de Sevilla con Inglaterra, además de uno de los favorecedores del libre comercio con esta potencia. Todo esto ocurría en el año 1808. El año 1809 lo encuentra participando de las reuniones clandestinas de los criollos que suspiraban por la independencia del Río de la Plata de sus mentores de España. Continuando con su derrotero, en mayo del año 1810, los conspiradores derrocan al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros para concluir con la formación de la Primera Junta de Gobierno Patrio. Moreno es allí nombrado Secretario, y desde estas funciones se dedicó a endurecer los contactos con los realistas y a favorecer el libre comercio con los ingleses. 

Existían sectores moderados en el seno del gobierno, como Cornelio Saavedra, en contraposición de las medidas extremas de Mariano Moreno que era partidario de medidas sociales, y económicas de mayor profundidad. Estas medidas para los historiadores eran replicadas de los jacobinos franceses, como las “instrucciones reservadas” a Castelli, destinada a infundir terror entre sus enemigos.

En respuesta a Castelli, acerca de sus comentarios respecto a estas instrucciones”, Moreno dice: “La Junta aprueba el sistema de sangre y rigor que V.S. propone contra los enemigos, y espera tendrá particular cuidado en no dar un paso adelante sin dejar los de atrás en perfecta seguridad”.

En el mes de diciembre de 1810, Saavedra le encomienda una misión diplomática en Londres, embarcándose en consecuencia hacia su destino, pero murió en alta mar en circunstancias harto sospechosas. Algunos historiadores atribuyen esta muerte a una orden secreta de Cornelio Saavedra. Murió de una sobredosis de arsénico.

Se dice que el amor es la inclinación del alma hacia un objeto o hacia una persona y según los estudiosos se ubica en nuestro cerebro.

También una visión más romántica expresa que el amor se encuentra prisionero en laúdes de brisa, que es un cavador de sueños y acaso sea encontrar el nombre de la vida o bien sorprender en unas manos el calor de la perfecta compañía.

 

Mariano Moreno, a pesar de la rigidez de sus preceptos con respecto a la patria, fue un gozoso receptor del amor de su esposa quien le dedica floridas palabras en su correspondencia. Extractaremos algunos párrafos de ellas.

 

María Guadalupe Cuenca de Moreno (1790-1854), esposa fiel de Mariano Moreno, nació en Chuquisaca en 1790. Mientras Mariano estudiaba en la Universidad de esta ciudad, vio en la vidriera de un platero, una miniatura que le llamó poderosamente su atención. Pronto comenzó a pedir datos de la modelo y pronto estableció relaciones. Se enamoró perdidamente de esta jovencita de catorce años, para casarse con ella el 20 de mayo de 1804. Pasó un año, y arribaron a la ciudad de Buenos Aires con un hijo de ocho meses, pero las necesidades de la patria, o su destino fatal hicieron que embarcara hacia Europa un 25 de enero de 1811, viaje este del cual nunca volvió. Las cartas que Guadalupe enviara a su amado esposo duraron varios meses, pero lamentablemente las mismas jamás fueron leídas por su destinatario. Por carta de su cuñado Manuel, que en aquellos momentos se encontraba en Londres, se entera del fallecimiento de Mariano. La primera de esas cartas con fecha 14 de marzo fue escrita diez días después de la muerte de Mariano en alta mar. Guadalupe falleció en la ciudad de Buenos Aires el 1 de septiembre de 1854.

 

Primera carta- Estas cartas respetan la grafía de su autora.

 

Fuente: Cartas que nunca llegaron, Enrique Williams Alzaga, Buenos Aires, Emecé, 1967 Primera carta

 

 

Bs. As., 14 de marzo de 1811.

 Mi querido y estimado dueño de mi corazon me alegrare qe lo pases bien y qe al recivo de

esta estés yá en tu gran casa con comodidad y qe Dios te dé acierto en tus empresas; tu hijo y

toda tu familia quéda bueno, pero yo con muchas fluctuaciones y el dolor en las costillas qe no

se me quita y cada vez va a más; estoy en cura, me asiste Argerich, se me aumentan mis males

al verme sin vos y de pensar morirme sin verte y sin tu amable compania, todo me fastidia,

todo me entristece, las bromas de Micaela me enternecen pr qe tengo el corazón más pa llorar

qe pa reír, y asi mi querido Moreno, si no te perjudicas procura benirte lo más pronto qe puedas

ó si no aseme llevar pr qe sin vos no puedo vivir, la casa me parese sin gente, no tengo

gusto para nada de conciderar qe estés enfermo ó triste sin tener tu muger y tu hijo qe te consuelen

y participen de tus disgustos; ¿ó quisás ya abres encontrado alguna ynglesa qe ocupe

mi lugar? no aga eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa acordate qe tenés una muger

fiel a quien ofendés después de Dios: El inglés qe bino con Dn Alejandro dias antes qe te

embarcaras bino anteayer y me dijo qe si queria escrivirte, y sin embargo de aberte escrito

hace ocho días te buelbo a escribir pues no me queda otro consuelo y no te enojes de qe te

caliente la cabesa con mis cartas, no dejes de escrivirme en cuanto barco salga y abisarme

todo, ya basta de guardar secretos de tu muger. Fr Cayetano no te escrive pr qe anda muy

ocupado, lo han echo Provincial. Peña ya se recivió. Bustamante ya bino y Agrelo me ago cargo

qe estará muerto de envidia de ver qe se le ha escapado el ser fiscal. Todos los dias nos

asustan con Elío, dicen qe biene a bombear; en la otra banda se han levantado contra los de

montevideo, salió haora dias Moldes con 600 hombres a la otra banda, Vieites á salido a comición

no se sabe donde. Bustamante estubo a verme y todos tus amigos a ofrecérseme. El cuarto

está sin alquilar hase un mes, la negra grande esta echa un monstruo de ese empeine en la

cara; no ay quien la compre boy a ver si la puedo bolber, me dicen qe es lepra, el médico dice

qe es un empeine terrible, el negro va vien, la negra chica siempre perversa, no la vendo todavia

de miedo de qe me toque otra peor; nuestro hijo sigue en la escuela, siempre flaquito, le

há dado en cara el vino y sólo cuando le digo qe tome a tu salud lo toma. Te resa al lebantarse

y al acostarse y me dice mi madre todo lo qe reso en la escuela lo ofresco para mi padre, y el

modo de ofrecer es diciendo estas oraciones: te ofrezco pr qe le des buen viaje y lo traigas

pronto: darás expreciones a Manuel de y qe te cuide; recivan los dos muchas expreciones de tu

madre tus hermanas Marianito y la Marzela y toda la familia y hace lo qe tu madre te dice del

cumplimiento de Iglecia, y Dios te dé muchos años de vida y salud para el consuelo, amparo y

bien de ésta tu desconsolada esposa Maria Guadalupe Moreno.

(Esta primera carta fue transcripta respetando la escritura original de María Guadalupe Moreno.

 

Segunda carta

 

Buenos Aires, 20 de abril de 1811.

 Mi amado Moreno de mi corazón: me alegraré que lo pases bien en compañía de Manuel,

nosotras quedamos buenas y nuestro Marianito un poco mejorado, gracias a Dios. Te escribí

con fecha de 10 o 11 de éste, pero con todo vuelvo a escribirse porque no tengo día más bien

empleado que el día que paso escribiéndote y quisiera tener talento y expresiones para poderte

decir cuánto siente mi corazón, ay, Moreno de mi vida, qué trabajo me cuesta el vivir sin

vos, todo lo que hago me parece mal hecho, hasta ahora mis pocas salidas se reducen a lo de

tu madre (…)

 

Tercera carta

 

Tercera carta

Buenos Aires, mayo 1º de 1811.

 Mi amado dueño mío, me alegraré que ésta te halle con perfecta salud como mi amor lo

desea, y te proporcione esa Corte diversiones, para distraerte del trabajo y fatigas que te acarreará

tu comisión, y la memoria de lo que han hecho y hacen nuestros contrarios; tu madre,

yo, tu hijo, hermanas, y demás familia quedamos buenas, a Dios gracias. Hace tres días que

estuvo a darme un aviso, tu camarada, aquél que te daba muchos abrazos siempre que venía a

visitarte; y me dijo que está Medrano como comisionado para indagar lo que se ha hablado

desde el 5 de diciembre hasta el día que dieron la comisión; ha preguntado a los que llama que

si te oyeron hablar contra los individuos de la Junta y si eras contrario de ellos y del gobierno.

¿Has visto Moreno hasta dónde llega el rencor de estos malvados? El sujeto que te digo me

dijo que ya que no pueden hacerte ningún daño en tu persona, lo harán con los bienes (…)

Como vemos Guadalupe Cuenca guardaba un amor de oscuro esperar en horas vacías y lentas, sin saber cuándo y dónde celebraría aquél ansiado encuentro con su amado, hasta que un día, será el fin. Pronto Guadalupe Cuenca conocería el sabor amargo de las lágrimas.