POR RICARDO MENA- MARTÍNEZ  CASTRO                                           

Las ojeras del olvido: Coronel Mariano Benítez

Fue un oficial de gran valor, al punto que, en la batalla de Salta, tuvo el honor de apoderarse de la primera bandera del ejército enemigo
martes, 12 de marzo de 2019 · 19:19

SALTA (Ricardo Mena- Martínez Castro) - El Coronel don Mariano Benítez, nació en la ciudad de Córdoba. Allí recibió su educación primera y, aun siendo un niño, se estableció con su familia en Salta. Después del desastre de Huaqui, el ejército retrocedió hasta Jujuy, donde Benítez se incorpora ofreciendo sus servicios. Participó en la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, y fue Benítez, uno de los que liberaron al Comandante Superí que había sido apresado por los españoles. Formó parte de un contingente de 60 hombres con los que el General Díaz Vélez, marchó hacia el norte para hostigar a las fuerzas de Pío Tristán, y también formó parte del ataque con que el Teniente Coronel Zelaya llevó a cabo sobre Jujuy el 8 de octubre de 1812. Este ataque tuvo por finalidad apropiarse de la caja de caudales del Ejército Real que se tenía conocimiento estaba en aquella ciudad. Poco tiempo después de estos acontecimientos cayó prisionero de los españoles, pero logró escapar, para dirigirse hacia a la ciudad de Tucumán donde se incorporó al Ejército Auxiliar. 

Fue un oficial de gran valor, al punto que, en la batalla de Salta, tuvo el honor de apoderarse de la primera bandera del ejército enemigo. Casi fue fusilado por sus propios compañeros ya que estaba vestido de paisano. Debido a esta acción el gobierno de la ciudad de las Provincias Unidas dictó el siguiente decreto:

“Buenos Aires, 2 de agosto de 1813. En atención a los singulares y extraordinarios servicios que ha calificado ante este gobierno, el ciudadano Mariano Benítez, natural de la ciudad de Córdoba y vecino de la ciudad de Salta, se le declara servidor de la Patria en grado heroico…”
 
El doctor Frías en su historia de Güemes y de Salta, comenta la toma del estandarte, de la siguiente manera: “Entre la caballería de los Decididos de Salta, que acababa de dar cuenta del ala izquierda enemiga, venía don Mariano Benítez, el cual sumamente entusiasmado con la persecución, y enardecido por el olor de la pólvora, se lanzó a cometer acto tan temerario, que, al decir suyo, no lo hubiera realizado de estar en su natural serenidad”. “(…) embistió con su caballo denodadamente, seguido solamente de un negro esclavo suyo, que hacía de su asistente, y arrebató la bandera española de manos de un alférez que la sostenía”. Recibió en tal acción un feroz sablazo, y con la sangre manándole a raudales, pudo alcanzar las posiciones amigas. Belgrano en recompensa de su acción le envió los despachos de capitán. Respondió Benítez “Me basta el honor de haber derramado mi sangre por la Patria”. En certificado firmado por Belgrano, en Salta el 12 de marzo de 1813, el general dice: “es un hijo benemérito de la Patria…”. Por su parte el Cabildo de Córdoba se expresa de esta manera: “El Excmo. Poder Ejecutivo, con fecha 2 de agosto último, se sirve comunicar a este Cabildo, los singulares y extraordinarios servicios que Vd. Ha prestado a la Patria, y por cuyos distinguidos méritos se ha dignado declararle “Servidor de la Patria en grado Heroico, por lo que da a usted, repetidos parabienes, este Cabildo, esperando continuará, distinguiéndose en ellos, para hacerse más acreedor a su exaltación. Dios guarde a UD. Muchos años. Firmado Hipólito García, José Mariano Allende, Joaquín Urtubey, Justo Pastor Dávila etc.…

Cuando murió el General Güemes, fue acusado de haber guiado por la suma de cinco mil pesos al Barbarucho Valdés, y a la partida realista que acabó con la vida del héroe gaucho, motivo por el cual se perdieron las provincias altoperuanas truncándose en plan sanmartiniano. El Coronel Benítez publicó en Santiago del Estero, un suelto en la “Imprenta de Expósitos” en febrero de 1823 diciendo: “El ciudadano Mariano Benítez, vecino de Salta, hace manifiesto los siniestros motivos que tuvieron al finado gobernador Güemes y sus adictos, para imputarle crímenes que eran muy distantes de su honor, carácter y circunstancias. Con este manifiesto Benítez pretendía poner distancia de la acusación que sobre él pesaba. Fue intendente de policía e integró la Coalición del Norte contra Rosas. Emigró a Bolivia cuando el General Lavalle fue derrotado en Famaillá. Permaneció allí 10 años. Estaba casado con doña Isidora Linares. Falleció en la ciudad de Salta, el 28 de abril de 1858.

 

 RICARDO MENA- MARTÍNEZ CASTRO