Salta

“Las Mily y Unas”, la infancia tiene otra oportunidad

Milagros Ibarra es docente, tallerista y narradora e hizo de su vocación una forma de vida y una apuesta al futuro
miércoles, 06 de febrero de 2019 · 13:05

SALTA (Redacción) – Somos las historias que decidimos vivir. Estamos hechos de anécdotas, personas y lugares. Es el lenguaje un cuerpo simbólico que nos permite aproximarnos a lo que nos rodea, adentrarnos en un mundo de complejidades y darle sentido al mismo tiempo. El boca a boca, las fogatas y el campamento al calor de una leyenda, las historias de mamá antes de ir a dormir, los secretos sin nombre, los que vivieron felices y comieron perdices, los universos que creaba mientras te escuchaba.

A pesar de los años, la lectura y la escritura se conservan como usinas de creación e imaginación al servicio de quienes las ejercen tanto como de quienes salen a su encuentro, como curitas para los malestares de la vida misma. Milagros del Valle Ibarra, mejor conocida por “Las Mily y Unas”, es docente, tallerista y narradora, con un proyecto independiente y autogestionado al hombro, que reivindica los cuentos y promueve las lecturas y las canciones como vías de expresión, integración, socialización y aprendizaje.

La enseñanza es un don y una vocación. Es el arte de la entrega. “Recuerdo dos ideas o conceptos de enseñanza a las que con el tiempo me aferré y que son: 'Enseñar es dejar huellas' y 'Todo concepto de educación supone un concepto de hombre' según Platón. Desde ahí empecé a construir una 'idea', modificándola y tratando de resignificarla en los tiempos actuales. Es posible que al tener una mamá docente tome de ella esta reseña que luego se transformó en mi vida real”, introduce Mili.

"Recuerdo que en mi infancia jugaba a enseñar y cantar. Al principio lo hacía con mi padre… una imagen que está presente; antes de la cena nos sentábamos en un living cocina grande (en una de mis primeras casas) y ahí cantábamos con su guitarra. Cantar para mí siempre fue un disfrute. Los primeros acordes me los enseñó mi papá”, recuerda con amor.

Una iniciativa desde el corazón y a pulmón

Sin ir más lejos, el verbo recordar, en su etimología, significa "volver a pasar por el corazón"; puedo agregar entonces que la enseñanza es el arte del corazón. “Las Mily y Unas – Infancia con Lecturas y Música” es un proyecto reflejo de esta premisa, que combina el juego, la literatura y la música uniendo experiencias y situaciones de la vida real, y que apuesta íntegramente a la infancia, a las nuevas generaciones. A través de talleres de lecturas en voz alta, lúdicos y un repertorio musical cargado de historias y aventuras buscan hacer protagonistas a los niños y niñas. “Para nosotros la niñez es un estado que debe ser atendido con el mayor de los respetos”, enfatiza.

Una necesidad latente e inquieta, un cabo suelto, quizás era la niña interior pidiéndole una respuesta a gritos, como si de un chupetín se tratase. “Esta idea aparece en mi búsqueda profunda. Adhiero y hago psicoanálisis, y eso significa que mi singularidad frente a los niños tiene que ser auténtica, hablarles y cantarles desde mi voz…y el tiempo juega a favor. Muchas veces te encontrás con vacíos, con la indiferencia de la función política y, entonces, ahí entendés que esta decisión parte desde tu deseo y lo tenés que sostener. Por suerte están esos 'otros' que entienden tu trabajo y apuestan a un trabajo diferenciado y colaboran con tu desarrollo económicamente, o de otras formas, por ejemplo a través de auspicios, y la participación en las actividades de algunas instituciones”, reflexiona Mili, como la cara de este proyecto a pulmón, el cual entiende que la infancia no se reduce a una sola perspectiva, ya que cada uno tiene su “idea” o “concepto” sobre lo que quiere hacer y ser. En este caso, se trata de hacer música y literatura al servicio de esas generaciones.

"Los talleres que desarrollo están en relación a la literatura y a la música. A veces los 'supuestos' tiempos que leemos o miramos en los medios exigen algo que no siempre es lo que la infancia necesita. Desde lo que observo en mi profesión como tallerista, y al menos lo que me expresan los padres con los que estoy en contacto, es que ellos buscan espacios creativos que le permitan ser y hacer a sus hijos, esto significa que el adulto le dé un lugar de escucha, de comprensión para, al menos por un tiempo, sostenerles en la mirada del otro y no de la pantalla”, explica.

Ante este panorama inevitable y propio de estos tiempos, Mili apela a su elección. “Soy lectora y cantar a un niño es de alguna manera leerle, proveerle de imágenes; para nosotros la literatura es un arte universal, por eso en nuestros repertorio presentamos Federico García Lorca, Silvia Schujer, Elsa Boreman, nuestra querida y entrañable María Elena Walsh. Nuestro logo expresa muy bien nuestra idea de desarrollo, un libro para leer, notas musicales para cantar y pájaros en referencia a la libertad y los niños que vendrán, por eso hay un pajarito verde con chupete y un sombrero que simboliza mis inicios”, agrega mientras me muestra este logo, diseñado por la ilustradora y amiga Ana Guantay Briones, quien supo reflejar allí el alma de la propuesta.

¡No crezcan, es un engaño!

Métodos tradicionales como el remedio a una contemporaneidad que, si bien todo lo simplifica y todo lo da, a veces corrompe la definición de persona, que asevera la singularidad de cada individuo en la especie humana si lo analizamos desde una perspectiva filosófica. “La palabra, la lectura y el juego son vitales para nuestras vidas, un niño es en la mirada del otro, en las voces que luego lo habitarán, esas palabras serán muy significativas para Ser en su vida con el mismo y los otros. El juego es un momento tan pleno que hay que seguir disfrutando…hay que jugar más para reír más”, asegura, convencida de que la lectura que se comparte se multiplica.

Pronta a presentar un poemario musicalizado este año, Mili se demuestra feliz por materializar otro escalón dentro de su trayectoria, en miras a forjar una realidad distinta para quienes recién se inician en la vida. “Nace un poco de mi deseo y, también, a pedido de los que acompañan nuestro proyecto. Son poesías que surgen de mis viajes, quizás con anhelos de volver a algunos lugares, reencontrarme con personas y cariños”, subraya. Es un poemario dirigido a la primera infancia, con ilustraciones que invitan a jugar con las palabras, otras para leer acompañados de un adulto, y otras para contar los números.

“La infancia es un momento único, basta con cerrar los ojos, recordar algún fragmento donde fuiste feliz y ahí está la niño…pero también está la 'otra' infancia, la infancia desprotegida, que ojalá este más presente en las decisiones políticas; no nos olvidemos que todavía hay niños que no tienen para comer o tienen frío, esta parte también cuenta”, enfatiza Mili, tratando de darle luz a esas infancias tristes, al margen.

Tantas historias como años vividos, y los años no vienen solos dicen… en este caso ¡menos mal! De todas "Las Mily y Unas" que pueden haber en su colección, la historia preferida de Mili es la niña que juega libremente con la brisa del viento. “La canción que me lo recuerda es “Nana Baruca”, que dice: una niña tengo chiquita bonita que no tiene sueño y a mí me lo quita…” concluye, melodiosa como no podía ser de otra forma y con una armonía que trasciende su voz, su mirada y su sonrisa.

Mientras vuelvo a ella y antes de partir, logro entender de qué se trata eso que tanto esperaba cuando me contaban un cuento: ¿y cómo termina? El final. La intriga y la ansiedad serán siempre necesarias, el final feliz y “comieron perdices” también, pero esta vez Mili deja entrever que las historias nunca acaban, que los finales abiertos existen y que quizás somos los protagonistas de esas historias que nos contaron y de las que aún están por venir.

¡Nueva presentación!

Este miércoles 6 de febrero, Mili les propone a grandes y chicos pasar una tarde inolvidable y disfrutar de un acústico imperdible. El encuentro se desarrollará nuevamente en el Complejo de Bibliotecas y Archivo, Belgrano 1002, a las 18.30 horas, con entrada libre y gratuita, estando sujeto a espacio.

En el mismo hará sonar Mar, Caracolas y Flores, un popurrí de canciones que el verano amerita y que invitan a viajar por olas y colores a través de la palabra. “Hay que llevar burbujero para jugar con las canciones” advierte, secundada por sus músicos: Claudio Ledesma en batería y percusión y Andrés Daldoss en guitarra.

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