Por Leandro Plaza Navamuel

La genealogía de la familia Gutiérrez

Una publicación especial del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta
lunes, 25 de febrero de 2019 · 17:44

(SALTA) Leandro Plaza Navamuel - Producto de un largo y minucioso estudio, acaba de ser editado en Sucre la Genealogía de la familia Gutiérrez desde el siglo XVIII al XXI, de Sergio Gutiérrez Elliot, un libro muy bien escrito con adecuado método y una lectura amena que incluye las ramas familiares de Sucre, Cinti, Tarija, La Paz y Salta.

Esta obra que se complementa como la doceava Publicación Especial del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, es un significativo aporte a la genealogía a través de uno de los linajes históricos más trascendentes de Sudamérica, que ha dado incontables hombres y mujeres de bien en el país hermano de Bolivia, vinculados a la política, a la diplomacia, a la cultura y a la vitivinicultura desde la colonia y hasta nuestros días. Su genearca, don Fernando Gutiérrez nació a fines del siglo XVII en Quito, Ecuador y sus vástagos se asientan a principios del siguiente siglo en la ciudad de La Plata (hoy Sucre) ramificándose por otras ciudades de Bolivia y Norte de Argentina.

La genealogía no solo es el estudio y seguimiento de los antepasados y descendientes de una persona, sino que como una rama de la historia tiene técnicas que son propias de las ciencias genealógicas, las cuales tal señala el historiador Jorge Vera Ortíz, en muchos casos recurre a otras ciencias –auxiliares de la genealogía- con características bien definidas como la genética y la antropología, las cuales a su vez, para sus fines pueden acudir a la ciencia social, como es la historia con sus ramas vertientes, cuyo estudio necesariamente nos hace comprender no solo el pasado sino entender mejor el presente reconociendo nuestra identidad. Por eso, es acertado el encabezado con el cual Gutiérrez Elliot inicia este libro, que en palabras de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), escribe: “Dichoso aquél que recuerda con agrado a sus antepasados, que gustosamente habla de sus acciones y de su grandeza y que serenamente se alegra viéndose al final de tan hermosa fila”.

Y de eso se trata, pero, cabe reflexionar que el autor no solo tuvo sorpresivos hallazgos, sino que dio varios giros a lo conocido y dado por cierto en viejos textos. De manera que sus investigaciones lo llevaron a consultar archivos históricos y parroquiales que no estaban en sus propósitos visitar para este proyecto, convirtiéndose por causalidad en uno de los genealogistas más serios que hoy tiene Bolivia, por lo que la institución salteña que respalda esta obra, celebra contarlo entre sus miembros correspondientes desde hace varios años.

La obra se desarrolla en lo que es el cuerpo principal genealógico del linaje Gutiérrez, donde se detalla todas y cada una de las ramas que integran el tronco principal hasta la actualidad. No deja de sorprender al lector las últimas cuarenta y siete páginas que párrafo a párrafo se pone cada vez más interesante, desde aquel rasgo biográfico del doctor Heriberto Gutiérrez Gómez (1840-1919) que al decir del autor, fue abogado e impulsor de la cultura, y desde esa línea fundó en su propia casa en 1882 el Club de La Paz que tenía el prototipo de un Club londinense, reservado para caballeros, por su trato, su moral y sus costumbres. Como político fue electo diputado, ministro de Hacienda e Industria en dos oportunidades, ministro de Relaciones Exteriores y Colonización, agente financiero de Bolivia en Chile, donde además se lo designó ministro Plenipotenciario con una destacada actuación. Electo presidente del Concejo Municipal de La Paz, presidente de la Cámara de Industria y Comercio. Fundó el Banco Industrial y el Banco de la Nación Boliviana. Estuvo casado con doña Matilde Lea Plaza, nieta del guerrero de la Independencia, Tte. Coronel Manuel de Lea Plaza y Velasco, que fue Regidor del Cabildo.

También el libro ofrece una biografía del doctor José Gutiérrez Guerra, abogado, ministro de la Corte Superior, cónsul en Bélgica y Brasil. Como miembro del Partido Liberal, fue diputado, ministro de Hacienda, presidente de la Cámara de Diputados, etc. y en las elecciones de 1917 fue electo presidente de la República de Bolivia, asumiendo el mando el 15 de agosto.

Sergio Gutiérrez Elliot se adentra en atractivas historias como las de “La hacienda de Santa María de Isuma en el Valle de Cinti”, que fuera del maestre de campo don Joseph Gutiérrez y Flores, hijo del genearca, con antiquísimas bodegas donde se elaboraba vino y destilaba aguardiente y en cuya casona colonial del siglo XVIII, considerada el antiguo solar de los Gutiérrez, nacieron varios de los más importantes miembros de la familia.

Otro apartado se refiere a “La importancia de la familia Gutiérrez en la política, diplomacia y vitivinicultura, desde la Colonia hasta la actualidad”, enumerando algunos de los descendientes que se destacaron en la sociedad y que merecían una especial mención. Las “Crónicas de Sociedad finales del XIX, comienzos del XX”, “Gran baile en el Gran Hotel, ofrecido por los príncipes de la Glorieta a la sociedad paceña”, y “Banquete ofrecido por los esposos Pinilla en honor a unos visitantes chilenos”, contemplan una época de la sociedad paceña donde imperaban la elegancia y las buenas costumbres.

No son menores en esta investigación genealógica, la gran recopilación de antecedentes habidos en fuentes orales como documentales y el aporte de firmas, partidas sacramentales y una imperdible Galería de fotografías que culminan la obra.

Queda pues, felicitar al autor por este aporte a las ciencias genealógicas y porque el éxito ya acompaña este desafío editorial.

 

Por Leandro Plaza Navamuel

Presidente de la Federación Argentina de Genealogía y Heráldica