Cultura

“Alzando vuelo”, con viento a favor y la danza como motor

Belén Sánchez Guerrero fue becada por el Barcelona Dance Center y está pronta a emprender un viaje de ida que la llevará a probarse en aquel país
viernes, 22 de febrero de 2019 · 14:54

SALTA (Redacción) – Más o menos supersticiosos, la mayoría comprende que la intuición es inevitable e irracional, aunque algunos hagan caso omiso de ella. Cuando me refiero a intuición hablo de aquello que te sale de adentro, impredecible pero certero. Podría comparársela con la corazonada, ese latir que está muy ligado al instinto, al impulso, a la posibilidad del ser sensible, esas señales del camino. Soy una creyente de estas sensaciones tempestivas, que nos animas a dar en el blanco, a confiar, a tener fe en aquello que empieza a movilizarse en el pecho. ¿Sentís?

Si bien dicen que las mujeres tienen una intuición más fina y pulida, un “sexto sentido”, vale la pena decir que no se trata de un género ni de una tómbola, sino de la capacidad de escucha de cada quien. Es el caso de aquellos talentosos, vuelvo a mi palabra favorita: apasionados, que viven en sincronía con sus vocaciones y las vuelven experiencias palpables, haciendo del mundo, un mundo mejor, donde el “yo quiero” deja de ser impartido como una esperanza idealizada; como dice el refrán: ya que estamos en el baile… bailemos.

Belén Sánchez Guerrero, nacida en Salta Capital, tiene 25 años, es estudiante de psicopedagogía y maestra de danzas clásicas. Simple, auténtica, humilde y transparente, los que tienen la suerte de conocerla saben que su cuerpo encarna una “amalgama”, con el don de generar lazos y repararlos al mismo tiempo. A simple vista, su postura la delata pero la imagen relajada y un gusto fuerte por el rock nacional, camuflan unas puntas y el tutú.

“La Belu bailarina es una persona constante. Responsable. Algo autocritica. Con voluntad. Siente fuego al bailar.  Muy sensible”, agrega Belén. Entonces me acuerdo de Alicia Keys y entiendo que no se confundía cuando hablaba de que es tan sólo una chica y está en llamas, caminando a través del fuego.

“El escenario siempre fue mi lugar. Nunca me imaginé haciendo otra cosa que no sea relacionada con esto. Y quiero perseguir esta sensación hasta donde pueda”, enfatiza.

La flama consolidada que devuelve su cuerpo en escena - su cadencia, su intención, el flujo de su movimiento y las formas que puede lograr -  supieron conservarse desde el primer chispazo a los 11 años. “La persona que me involucró de lleno en este género fue mi primer maestra Miriam Pedrazolli. Me enseño la esencia de interpretar. Me contagió su pasión por la danza. O quizás me hizo dar cuenta que también era mi pasión”, recuerda y agrega: “Creo que desde que pise por primera vez un salón de ballet me sentí encajando en un lugar automáticamente. Me sentí cómoda con la música, con la metodología”, agrega.

Si bien la danza clásica es una disciplina universal, que data de épocas pasadas, aún se preserva activa como parte del patrimonio histórico, cultural y artístico de los diferentes países, con obras y argumentos que lograron superar la danza misma para llegar a los libros y las películas. La obra de Cascanueces es su obra favorita, a la cual define como mágica y soñada. Sin ir más lejos, Belén entiende que su música es poesía, y como todo arte, inspira.

Al tratarse de una profesión, la danza clásica requiere de una técnica, una teoría y una práctica, se trata de una materia exigente y sacrificada, un a todo o nada, que te apasiona o al contrario, no te moviliza. Cuantas veces habrá repetido un bailarín: “No puedo tengo ensayo”. Es por ello que cuando nos referimos al género, también podemos encontrarnos en esa definición con palabras que nos hablan de Belén. “Las virtudes de este género son la disciplina y responsabilidad. La voluntad y paciencia. Amor por el trabajo duro. La sensibilidad ante las cosas, un punto de perspectiva más amplio. Capacidad de interpretación y sensibilidad”, profundiza.

Como todo artista, sueña en grande y conversa sobre mundos más grandes que el que habita. Un piso firme sin techos. Es esa respuesta la que a su vez le da forma a su sueño de consolidarse como persona. “Quiero crecer y madurar hasta mi punto más alto. Perfeccionarme y aprender todo lo que pueda absorber. Potenciar mis cualidades al máximo. Cumplir mis objetivos profesionales, poder independizarme realizando lo que me gusta”, advierte.

Ojalá todos/as se animaran a ser más artistas en algún punto y permitir que el arte se infiltrase en las fibras íntimas, marcando el ritmo de un mundo que quiere revelarse enamorado de lo que hace y lo que tiene. “La cultura de una sociedad es fundamental para el crecimiento social. El hecho de que todas las personas, estatus social que sea, puedan acceder al amplio abanico de lenguajes del arte es maravilloso. Y creo es fundamental para el desarrollo de las personas. Aprender y conocer todo lo que se pueda”, reflexiona Belu.

Con los pies en el suelo y la mirada a bordo de su mayor esperanza

Belén ha estudiado en nuestra provincia la carrera de danzas continuando su perfeccionamiento y capacitación en diferentes especialidades: jazz, contemporáneo, clásico, etc., con maestros de nuestro medio y de Capital Federal, tales como: Iván Barrientos, Paula Alderete, Constanza Martinez, Emilia Martearena, Silvia Bazilis,  Mauricio Arnedo, Liliana Ivanoff, Ana Rosenthal. Miguel Gómez de Cuba, Nadia Musyca, Alejandro Totto, entre otros.

Asimismo ha participado obteniendo menciones y medallas de oro, en concursos tales como CoDanza, Certamen Interamericano de Salta Danza y Danza Encuentro.

“Salta está ampliando sus estructuras en cuanto a oportunidades de crecimiento. Hay muy buenas escuelas y maestros. El hecho de que se la empiece a replantear a la danza como forma de vida es algo genial, que justamente brinda estas oportunidades, de formarse como profesional. De creer que uno puede vivir de lo que quiere y para lo que tiene talento”, explica.

Hoy, en busca de continuar creciendo artísticamente y consolidar su elección de vida, logró una Beca de Estudio para el “Winter Intensive Course de Danza” del Barcelona Dance Center, en la ciudad de Barcelona, España. “La posibilidad se me dio porque participe de un certamen, "Danza Encuentro”, en el Teatro del Huerto. Me presenté con tres coreografías. Una de clásico, otra de contemporáneo, ambas como solista, y un dúo de jazz. Obtuve primeros y segundo premio. Y un premio especial por mejor interprete femenino del certamen. Este concurso en especial, brinda becas constantemente, por lo que obtuve esta oportunidad”, nos cuenta, emocionada y ansiosa porque la cuenta regresiva ya comenzó y  le pisa los talones.

“Estoy concentrándome al máximo para poder recibir todo aprendizaje posible. Aprender no solamente sobre danza, sino también sobre la cultura de otro país que no es el mismo. Y nutrirme de todo eso. Poder transformar el aprendizaje y hacerlo productivo”, profundiza.

Alzando vuelo…

Para cumplir este objetivo sin dejar cabos sueltos y concretar el viaje que le permitirá prolongar su carrera artística internacional,hoy a las 21.30 se realizará una muestra de danzas a beneficio de la bailarina ya que necesita del apoyo de todos los salteños, por lo que el Centro Cultural América, abre sus puertas una vez más en el Salón Blanco de Mitre 23. El bono contribución en venta está a 150 pesos.

“El mismo es un evento especial, donde tuve la oportunidad de invitar a colegas y amigos bailarines para que participen del mismo. Es una noche donde vamos a deleitarnos con muchas ramas de la danza: clásico contemporáneo, jazz, hip hop, ritmos latinos, árabe, tango y  folklore. Todos artistas maravillosos y grandes amigos. Que se coparon con esta causa. No me cabe el agradecimiento para ellos en mi corazón”, asegura.

Alzando Vuelo es como se titula el encuentro. ¿Pero qué sucede cuando uno “alza vuelo”?. “Cuando uno alza vuelo cambia la perspectiva de las cosas. La visión es más panorámica. Te permite ver la realidad desde más lejos y con una mirada más objetiva. Te invita  a conocer la persona que habita en vos, a reconocer y averiguar qué es lo que querés para tu vida. Te lleva a crecer a madurar a evolucionar. A aprender y conocer que el universo es inmenso”, concluye tan llena de profundidades, luminosa, madura y resuelta.

Belén sabe convivir con las circunstancias, y está a la altura. Pude ser testigo de cómo una hinchada se ponía de pie y agitaba a la par su nombre: ¡Belu! ¡Belu! ¡Belu!, sin parar. “Dale negrita, ¡baila hasta el fin! Vamos negrita, hacelo por mí”, le cantaba Patricio Rey en alguna de sus letras.

¡Vamos todavía!, ya se escucha en tu cabeza, mientras tus pies entran en calor eufóricos por abrirle paso a las verdades de otro mundo y el cuerpo piensa su danza más hermosa. Lo cierto es que nunca se vuelve más fácil, pero vos sí te volvés mejor.