historia

Las ojeras del olvido: Coronel Santiago Morales

Te presentamos la columna de Ricardo Mena- Martínez Castro
martes, 19 de febrero de 2019 · 10:04

SALTA (Alba Aranda Morales) - Nació en el año 1790. Poseedor de una sólida fortuna e inclinado a la causa patriota. Al producirse el movimiento revolucionario de 1810, aportó dinero y realizó préstamos para el mantenimiento de las guerras de la independencia

Se casó el 5 de junio de 1810 en San Pablo de Chicoana con Dña. Josefa Anselma Fernández, nacida en Rosario de Lerma, hija de Dn. Gregorio Fernández y Dña. Petrona Padilla, naturales de Chicoana.

Abandonó su hogar y comodidades para incorporarse al Ejército del Alto Perú, revistiendo en el regimiento de salteños, comandado por el joven capitán Martín Miguel de Güemes, al que acompañó en las batallas de Cotagaita y Suipacha, participando del primer triunfo de las armas nacionales, el 7 de noviembre de 1810. En la batalla de Suipacha, asistió como soldado voluntario de las milicias de Guachipas.

En 1811, perteneció a los “decididos de Salta” compañía de Chicoana. En julio de 1812, tenía el grado de sargento de voluntarios de caballería y fue la jerarquía con la que, incorporado a las tropas del general Manuel Belgrano, actúo en la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812 y en la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813.

Durante las luchas de guerrillas, colaboró con el General Güemes, dedicándose a hospitalizar soldados heridos y cuidarlos en calidad de prisioneros de guerra; todo ello incluida la alimentación fue sufragada de su propio pecunio, sin por ello dejar de lado la lucha armada.
Actúo en forma notoria, durante la acción del Puesto del Marques el 17 de abril de 1815 y en forma sobresaliente en el combate que durante 30 horas, se libró en la defensa de Chicoana el 24 de abril de 1817, bajo las órdenes de Juan Antonio Rojas y Leytes.

Participó en el combate librado en Chile. Actuó en el rechazo de las invasiones realistas de 19108, siendo ascendido el primero de noviembre de ese año, al grado de Teniente Coronel. En 1819, por haber contenido nuevamente las invasiones hispanas al frente de su división, se lo designa comandante del primer escuadrón de gauchos de la jurisdicción Salta, ascenso confirmado el 27 de agosto de 1819, por el Director Rondeau.

En 1820, se distingue muy particularmente al frente de su división razón por la cual cuenta con la especial recomendación del Gral. Martín Miguel de Güemes, en el parte de guerra elevado por este, al gobernador intendente de Córdoba, emitido en Salta el 22 de junio de 1820 (Pág. 169, Tomo XI de los partes oficiales y documentos relativos a la guerra de la independencia argentina).

Estando a cargo del primer escuadrón de guachos de Salta, y bajo las órdenes de José Ignacio Gorriti, se encontró en la famosa acción de las “playas del Río Grande” de Jujuy, ocasión en donde fue derrotado y tomado prisionero el jefe realista Coronel Marquiegui, hecho que se recuerda como el “día grande de Jujuy” ocurrido el 27 de abril de 1821.

Después de la muerte del Gral. Martín Miguel de Güemes, 17 de junio de 1821, continúo al servicio del Gral. Gorriti. Posteriormente estuvo bajo las órdenes del Gral. Arenales, al que acompaño durante la guerra emprendida contra los últimos realistas que operaban en el Alto Perú , al mando de Olañeta –abril de 1825- hasta que fue muerto en Tumusla (Bolivia) por parte de tropas reveladas y tras lo cual alcanzó el grado de coronel.

Retirado a la vida civil y sin tener parte en las luchas internas entre unitarios y federales, pasó sus últimos días en San Carlos (Pcia. de Salta) donde falleció el 24 de mayo de 1856, siendo sepultado en el tempo de dicha localidad.