TALENTO SALTEÑO

Magui Soria, un nuevo decir en el paradigma musical

Con tan solo 28 años, conquista los oídos de quienes disfrutan de la música
lunes, 18 de febrero de 2019 · 22:47

SALTA (Redacción) - Lo bueno de hacer y leer entrevistas es que su elección no es azarosa; la conversación que establecemos en ese mismo acto, cuando nos involucramos en el juego social, está condicionada y al mismo tiempo motivada por las pasiones. Entiéndase, no dejo admirar a las personas que tienen una pasión y que se hacen cargo de ello.

Quizás peco de intensa, pero en este “mar de fueguitos” -como nos contaba Galeano- algunos saben arder motivados por su propia fuerza, firmeza y belleza, al punto que no pueden pasar desapercibidos ni a miles de kilómetros. Entonces, por un momento, todavía conservo la ilusión y entiendo que gracias a ellos el mundo sigue en pie.

Con esta premisa bajo la manga, terminé en San José de Metán. El interior de Salta sorprende por la cultura y por la humildad de su gente. Y de allí partió para abrirle paso a sus sueños, Magui Soria.

Veintiocho años, licenciada en Artes Musicales, actualmente trabaja en un taller de música y forma parte del estudio coral del Instituto de Música y Danza de la provincia. Una mujer bella, fresca, jovial, genuina y enérgica. A simple vista, quedan claras sus intenciones; ella sabe lo que quiere y cómo lo quiere; desborda seguridad y me atrevo a decir que su luz es difícil de ser juzgada. “Como te querés a vos misma es la manera como enseñás a los otros a quererte”, asegura Magui.

Detrás de toda gran mujer, hay un gran talento. Cantar es lo suyo. Casi como una revelación, el canto apareció en su vida a  muy temprana edad. “Luego de empezar a tomar clases en el conservatorio de piano, a los 6 años, un día le hice escuchar a mi maestra de piano una canción infantil que había sacado de oído, también la cantaba, descubrí en ese momento que me gustaba demasiado. Más tarde, a los 7 años participé en un certamen interescolar de canto y lo disfruté tanto que desde ese momento seguí cantando para siempre”, recuerda.

Ella es cantante lírica, un género que quizás por el marco cultural en el que nos hayamos inscriptos todavía puede parecerle algo ajeno a algunos. Sin embargo, cuando la escuchamos cantar los estándares y las costumbres pierden fuerza ante una voz que interpela los poros de la piel. La tesitura y extensión de su voz nos invita a pasar. Abrirnos a lo desconocido, es una actitud superadora y evolucionada.

“Magui como cantante lírica (en proceso siempre) porque es una formación constante que requiere de mucha disciplina y estudio, es la que admira la música académica y la ve como algo disfrutable y a la vez desafiante; estudiarlo te da la base y la técnica que te sirve para cuidar tu voz a lo largo de la vida, es algo complejo pero a la vez lleno de satisfacciones. De pronto me encuentro con los nervios lógicos de tener que cantar con una orquesta sinfónica con todo lo que eso implica (algo que soñé desde chica, cada vez que asistía a los conciertos) y a la vez sintiendo las miles de sensaciones que eso me provoca, tratando de superarme para dar lo mejor de mí”, reflexiona y agrega: “lo veo además como algo que me divierte, me da placer así como me lleva a experimentar la música desde un punto de vista exigente, donde por ejemplo, tenés que llenar el espacio de un teatro o una iglesia solo con los resonadores de cuerpo y no con un micrófono, a diferencia del canto popular, que también me gusta, y quizás llega más al público en el sentido de que generalmente está compuesta en nuestro idioma”.

Magui se puso al hombro un doble desafío. Por un lado, ser la mejor aprendiz posible del canto lírico y por otro, llegar al público con ello e infiltrarse en sus oídos. Un género con virtudes que le garantizó un valor agregado al mismo tiempo; es decir, a tan corta edad, Magui es el acento dentro del círculo artístico y social.

“Existen diferentes estilos artísticos que responden a épocas determinadas. Este género, no es el más común en nuestro continente, aún así se puede disfrutar en cualquier parte del mundo. La gente va al teatro para emocionarse, para liberar las tensiones cotidianas, la música es un lenguaje universal, se la comprende además con el corazón, así no conozcamos determinado idioma logra conmovernos, es un género que tiene una gran historia, y como todo lo grande, nunca pasará de moda”, explica al respecto.

Pero quienes la ven y la conocen, saben que dentro de ella hay un mundo de posibilidades innatas. Desde pequeña Magui dormía con el Az bajo el brazo, su comodín, el piano. “Me gusta mucho acompañarme con el piano cuando canto, eso es algo que no puedo hacer cuando canto música académica, puedo dejar fluir muchas expresiones y fraseos propios, que quizás tengo que limitar al leer una partitura convencional”, admite.

"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", es el lema que rige su forma de conducirse en la vida. La originalidad, el  ingenio, la curiosidad y el  atrevimiento dejan entrever a esa niña voraz que está intacta, quien la llevó a ser parte del concurso nacional “La Voz Argentina 2018”.

“La experiencia en La Voz fue increíble, si bien no cambié con respecto a mi formación técnica como cantante, siento que crecí artísticamente; pararte ante las cámaras para millones de personas que te ven por televisión no es un reto menor, te da seguridad, te hace pensar que en realidad si lo querés si podés, siento que crecí en popularidad debido al alcance del reality, fue un gran desafío pero esto es un camino de ida”, advierte.

Un camino de ida y en ascenso, me atrevería a decir, con un don afín a su misión como artista. “El artista comunica emociones, une, rompe paradigmas, lleva un mensaje, una verdad, y la verdad a veces incomoda, por eso hay que tener cuidado con que mensaje se quiere dar, el arte es el gesto de la belleza, trato de transmitir algo cuando canto, trato de "decir" con sonidos, aún sigo buscando mi propia identidad artística, el arte moviliza, si puedo lograr eso con mi voz mi misión está cumplida”, afirma.

La gente apasionada, confía. Son afortunados dispuestos a la entrega  y no tienen un concepto idílico del sueño a la distancia. Hacen de su humildad, la fórmula X. Forjan sus propias realidades y sientan las condiciones para crecer desde lo cotidiano. “Mi sueño es poder vivir de lo que me gusta, hacer lo que me hace feliz, trato de cumplirlo todos los días”, enfatiza.

A Magui dan ganas de escucharla. Sí creo es una exponente, y en buena hora. Representa la esperanza de lo que deseo profundamente les suceda a todos: que puedan sentir y conectar.

“Mi mensaje, que últimamente repito bastante en mis redes sociales, es hacer lo que te da satisfacción, lo que realmente querés hacer a diario y no te cansa, que te da felicidad. Hoy en día la sociedad nos impone estéticas determinadas, parámetros de belleza física, cantidad de "Me Gusta" parecen ser más importantes que la propia opinión. Frente a eso, creo que ser genuino en el modo de pensar y ser auténtico sin buscar parecerse a alguien más, es un camino que nos lleva a enriquecernos como personas, más allá del "qué dirán". ¡Nunca es tarde para eso!”, exclama con la sonrisa que la identifica.

Edith Piaf pensaba que cantar es una forma de escapar. Es otro mundo. Magui está convencida que cantar es una forma de sanar. “La música estuvo conmigo desde siempre, y no pienso dejarla”, subraya con la ilusión de una niña y la garra de una madre.

“Trato de buscar una conexión con cada cosa que interpreto,   eso enriquece mi hecho artístico”, concluye.

Magui Soria es un hecho.