Arte

La magia de Gaudí en la Plaza Alberdi de Tucumán

Con su porte desliñado pasaba por las casas pidiendo restos de vajilla
jueves, 27 de septiembre de 2018 · 17:11

SALTA (Gladys Cobielo) - Lola, la anciana portera del edificio, donde viví muy cerca de la Sagrada Familia y eximia informante, me contó que Gaudí con su porte desliñado pasaba por las casas pidiendo restos de vajilla y me sugirió conocer al dragón del parque Güell donde comprobaría el uso de esos restos cerámicos que aportan singular belleza a las creaciones y resisten el paso del tiempo. Fui y encontré al dragón ubicado sobre la fuente en la mitad de las escalinatas. Lo contemplé y acaricié su piel cerámica.

 

 Antonio Gaudí inventó el trencadís en la búsqueda de curvas para logar movimiento a las figuras de la naturaleza creadas con los mosaicos trozados que conseguía en el barrio de la Sagrada Familia en Barcelona. Esta nueva forma de usar los fragmentos cerámicos tenía como final dar movimiento a las figuras. Cuentan que el arquitecto catalán, cuando pasó por una obra que había tirado una gran cantidad de azulejos, los recogió y los usó en sus esculturas.

 

Trencadís es una palabra que en catalán significa troceado, roto, picadillo o quebrado. Pertenece a la familia de las venecitas o mosaicos venecianos, esos pequeños elementos decorativos de alta resistencia y posibilidades de diseño que permiten formar dibujos y combinar colores. Los vemos actualmente en pisos, revestimientos de paredes, cúpulas y siempre vigentes en la arquitectura por su resistencia y practicidad.

 

Gaudí buscaba el efecto óptico que se lograba cuando el reflejo del sol cubría al material y lo iluminaba creando la sensación de naturaleza con vida. El genio improvisaba, no diseñaba ni se valía de un dibujo previo y al trabajar con desechos podemos considerarlo el primer hombre reciclador que empleaba en el arte materiales inservibles.

 

El trencadís se realiza con fragmentos irregulares y desiguales de cerámica vidriada unidos por argamasa. Los fragmentos conservan su aspecto o desperfectos para esta técnica espontánea y creativa con materiales cerámicos de la vida cotidiana desechados: vasijas, platos, tazas, azulejos, botellas o baldosas. El trencadís es flexible y voluptuoso, se adapta a columnas, escaleras, chimeneas, balcones y diferentes formas de superficies.

 

El origen se remonta a los primeros mosaicos fabricados en la época de esplendor en Sumeria, Acadia y Persia. Se basaban en la repetición de dibujos, colores y formas y se denominaban cenefas. Su objetivo era buscar una solución a la problemática arquitectónica. Luego se desarrolló y evolucionó como una técnica artística y decorativa en la que no se realizaban diseños previos.

 

La transformación posterior produjo obras pictóricas llenas de detalles y colores. Surgió el trabajo con un diseño previo al que se ajustaban los artesanos y usaban formas geométricas o triangulares. Siempre se usaba esta técnica en superficies planas y cumplían la función de cubrir suelos o paredes.

 

 Los lapachos tapizan las veredas. Los naranjos tienen pocos azahares esta temporada y apenas embalsaman el aire muy contaminado por la ausencia de lluvias. Llego a la Plaza Alberdi a contemplar los trabajos terminados por los participantes del II Encuentro de Arte Público y Muralismo. Para hermosear el lugar han colaborado artistas, empresas privadas y la el intendente Germán Alfaro desde la Municipalidad.es el promotor de esta tarea. Los temas se refieren a fauna y flora tucumana, paisajes y frases alusivas a la Constitución. Se hizo coincidir el inicio de las obras con el natalicio de J. B. Alberdi: 29 de agosto.

 

Dos casillas anodinas pertenecientes Edet y Gasnor fueron pintadas por los muralistas Samir Ayuza y Sebastián Spoamer. Iluminan el sector de la plaza e incitan a contemplar el mural. Los árboles vecinos que estaban secos han sido extraídos y colocados luces led.

 

Los canteros nuevos contienen numerosas plantas de porte pequeño que piden agua para mantener sus flores. Todo el entorno está sediento y arruina el entusiasmo puesto por los participantes en el afán de jerarquizar la plaza y embellecerla con intervenciones artísticas.

 

Intervención que cuestiono. Hay bancos donde está ausente el trabajo delicado y pareciera que el apuro se instaló en ciertas partes de ellos  donde  han sido  rellenados con pinturas  de dudoso gusto.  Los bancos que miran hacia la calle Sarmiento son bellos ejemplares gaudianos. Allí, el trencadís ha reproducido paisajes que incitan a detenerse, observarlos detalladamente y acariciar las superficies que brillan por la inteligente inserción del material. 

 

Marita Falcón, Luciana Moyano y Patricia Nader cumplieron la misión de coordinar el trabajo de 80 colaboradores que participaron en la obra junto a 30 artistas de diferentes lugares de la provincia y otros países. Fue Soledad Bestani fue la coordinadora general del encuentro de muralistas.

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