El dibujo es la técnica y la realidad la materia prima

Simplicito: la vida en su máxima expresión

Roly Arias es artista e hizo del dibujo su caballito de batalla. “Simplicito”, sensible y emotivo, supo ganarse el cariño del público a primera vista
martes, 11 de diciembre de 2018 · 13:57

La constancia de usar el lápiz. Dejar que la muñeca baile sobre el papel siguiendo el ritmo que invita la imaginación al momento de crear. Lo cierto es que desde tiempos de antaño el hombre busca darle sentido al mundo, dejar expreso su paso por esta vida. El dibujo es una prueba fiel de aquello: jeroglíficos, pinturas rupestres, prestigiosos cuadros dan cuenta de cómo el arte atraviesa la historia de pe a pa, de principio a fin, y de qué manera se consolida como una dimensión complementaria a la realidad misma.

En la actualidad, el dibujo coexiste con las demandas de una nueva generación que nació bajo el brazo de la tecnología, adaptándose a innovadores formatos digitales y a formas de interacción que tienen sus propias reglas. Aun así, hay quienes todavía cuentan con la inteligencia y la sabiduría de la experiencia para reconocer lo simple dentro de tanto alboroto, que hacen de la complejidad de los tiempos modernos una mochila más liviana.

Es el caso de “Simplicito”, el personaje creado por el artista Roly Arias. Hizo de su simpleza, su ingenio, su empatía, la servilleta y la birome un sueño cumplido. Más que un personaje diría que Simplicito es ese amigo al que siempre recurrimos para escuchar atentos lo que tiene para decir.

"Desde la infancia dibujo y es un ejercicio que no abandoné. Estuve algunos años estudiando abogacía pero nunca renuncié al dibujo hasta un punto en el que decidí dejar la carrera y empecé a trabajar de manera consciente en lo que era la producción artística. No sé si usar la palabra autodidacta porque uno siempre es deudor de los artistas que admira, de los libros que ve, otros tipos de formación que uno va incorporando", nos cuenta Roly, el artista que puso la mano, la tinta y el papel a disposición de lo que hoy es una obra maestra.

Simplicito es un alma joven. Tiene 3 años de vida. Pero el ingenio y la creatividad de Roly dibujan una larga trayectoria. De hecho, su profesión data desde hace 20 años, cuando todavía la pintura tenía un lugar en su vida. "En los últimos 7 años decidí dedicarme casi exclusivamente al dibujo sobre papel. En ese punto del desarrollo fui generando estilos. Dentro del dibujo creo que me aboco a cuestiones vitales como el amor, el dolor, mis dibujos reflejan situaciones. En 2014 gane el Gran Premio Honor de la Provincia. Actualmente estoy haciendo muestras de mis dibujos también en Italia y no dejó de hacer muestras acá y en otras provincias", aclara.

El dibujo, el espejo del alma…

Simple, cortito y al pie. Y además, llega al corazón. Eso es Simplicito. La virtud del dibujo lo vuelve especial y uno se encariña con sólo verlo.

"El dibujo es la más austera de las disciplinas. Ni siquiera es necesario un lápiz. Basta con tener un palito y dibujar sobre la tierra. Es la disciplina que elegí, tiene esa intimidad, ese roce con el papel. Trabajamos sobre la misma superficie, casi no hay distancia. Es la expresión más sobria. Tiene un grado de complejidad que no deja de ser un desafío permanente", asegura Roly.

Un desafío que supera a la técnica y lo interpela. "Creo que en Simplicito hay todo un trabajo que es el reencuentro con ese Roly adolescente que quería ser poeta y trabajar con las palabras. Por eso no sólo está el dibujo, sino que hay una responsabilidad compartida entre el dibujo y las palabras. Hay temáticas universales, hay un modo de decirlas que trata de no agotar la idea sino que quedan las puertas abiertas para que la complete el lector al leer. Es un personaje que provoca", reflexiona.

Simplicito es más que una servilleta garabateada y una frase al pie. Es la espera, la cita pendiente, el cortado urgente, el desayuno y un buen día, la soledad en medio del ir y venir agitado. "El origen de Simplicito se da cuando a uno de los dibujos mañaneros, en el desayuno, le sacó foto y lo público en Facebook. Se da a partir de la repercusión que tuvo ese personaje secundario dentro de mis obras. Lo dibujo en la servilleta, le escribo una reflexión y lo subo a las redes. Es la recepción que tuvo la gente y es lo que me motivo a continuar", recuerda.

Sus frases resultan un mimo, una palmadita en la espalda, un empujón, invitan a la reflexión y a veces nos recuerdan que es importante sonreír. Lo simple y bello. "Las frases surgen cuando estoy sentado dibujando. Rara vez se me ocurre algo fuera de ese momento. Es el momento en el que me siento a hacerlo. Son palabras que voy trabajando y luego se redondea la frase. A veces el mismo dibujo me da indicios de las frases. Veo que me sugiere una palabra o el dibujo mismo", profundiza.

Un soñador dotado de cierto optimismo, así describe Roly a Simplicito. Encuentra en esa especie de álter ego - me permito pensar- un optimismo que no es ingenuo, al contrario, representa la confianza de que si tenemos claro los sueños, se puede llegar a avanzar en ese sentido. Simplicito es un permanente enamorado y nostálgico de la vida.

"Todo trabajo desde que uno lo imagina, desde que puede vivirlo, desde que uno elige esas palabras, todo trabajo creativo tiene esa dosis de ser autobiográfico en tanto vivido, creado, soñado, imaginado por la persona que lo hace. Es la construcción de un personaje que se fue definiendo, sumando y descartando viñetas al paso", revela.

Un libro del que no podremos salir ilesos…

Cuando todo comenzaba el papel de servilleta resultó ser el escenario ideal para este personaje. Si bien evolucionó a otros formatos, la idea inicial fue su carácter distintivo, una forma novedosa de encontrarse con el lector e invitarlo a una pausa en medio de la rutina.

"Esa fatalidad de estar solo con una birome en el bar y una servilleta al lado es una tentación que un dibujante no puede no caer en ella. Ese origen tenía cierta originalidad que hizo que la gente lo siguiera. Cada tanto vuelvo a la servilleta. Aparte de la acuarela y el papel", admite Roly.

Pero no acaba allí. Esas servilletas estaban prontas a convertirse en las páginas de un libro, narrando la esencia de un sueño cumplido y los ánimos de un dibujante empedernido. "Concretar el libro fue muy importante en lo que hace a esa instancia de mayor profesionalidad a la que tenemos que tender. Toda cuestión artística comienza por un costado candoroso pero creo que profesionalizarse es la manera de respetar aquello que hacemos. Un libro editado genera una circulación de las ideas y también un ingreso económico. Fue un gran paso y un acierto como artista", señala.

El arte, la respuesta

Una serie de puntos delimitan una línea. La entrega, la disciplina, la verdad, la pasión definen la misión. “Tiene que ver con cierta especificidad o rol que cumple uno con la comunidad y que va de la mano con sus habilidades o cualidades. Por ejemplo, el don de curar en el caso de un médico. Otros tienen la capacidad de transmitir y enseñar como lo hace un docente. El artista va a transformar en sonidos, palabras o imágenes sentimientos que van más allá del lenguaje. El artista es quien es capaz de generar obras que van a dar cuenta de esos misterios que el hombre no puede comprender como el amor o la muerte”, asevera.

El arte se reinventa. Es inquieta y testaruda. Una búsqueda constante. Un dibujo con líneas infinitas. "Las metas aparecen a medida que uno avanza. Eso hace que las metas vayan cambiando", aclara Roly quien desde hace dos años comenzó a  viajar a Europa para probar entrar en contacto con otros mercados al tiempo que busca nuevas formas de hacer que Simplicito llegué a la vida de más gente.

Sin ir más lejos hay una frase de bolsillo que define a Roly Arias como hombre y como artista al mismo tiempo, y que termina por explicarlo todo. "A medida que se echa a andar el carro se acomodan los melones", ríe. "Soy una persona de acción. Me defino en tanto hago las cosas. Cuando no las hago soy nada. Haciendo se acomoda", subraya.

"Uno inevitablemente tiende hacia el arte en distintos momentos de su vida. No sé qué habría sido de nosotros sin alguna canción o pintura en la que no nos vimos reflejados. A partir de que el hombre satisface sus necesidades básicas comienza a tener preguntas que no van a tener respuestas. Frente a todo eso nos queda el arte. Es la contención que tenemos como seres humanos, conscientes de nuestras limitaciones" concluye.

“La simplicidad es la máxima sofisticación” pensaba Leonardo Da Vinci.
Al respecto, pienso que Simplicito es eso: Contención. Abrazo. Descanso. Respuesta. Respiro. Esperanza. Y que en realidad es el dibujo el que puede más que mil palabras.