El sabor de la cultura

Viracocha: la degustación de la experiencia

Viracocha es una propuesta referencial en la región, cultivando a través de sus productos la identidad de un pueblo. Dialogamos con Claudio Otaegui
viernes, 30 de noviembre de 2018 · 18:56

Cuando la carta tienta al visitante y genera un repentino exceso de saliva es señal de que llegó el momento. El momento de hacer una parada. El paladar se ablanda “porque sí”. Así, rápido, sin espacios, casi anestesiado. Es el aroma que caracterizaría a la palabra hogar si esta pudiera olerse, el sabor del buen gusto. 

Desde los inicios y hasta el final de los tiempos la comida es el encuentro. Cada plato no es tal si no es compartido. Familia, amigos, amores, soledades. Todos por igual se reconocen en la mesa. Mientras que, el brindis simboliza el motivo. Las penas y alegrías. Esas razones por las cuales todavía seguimos emocionándonos, celebrando y diciendo: ¡Salud! Juntos y a la par. 

Estos rituales diarios, a veces eventuales, son garantía de haber primero, comprendido las pequeñas, simples y bellas cosas de la vida. Las que importan, como bien dicen los sabios de la experiencia. Y segundo, la certeza de tener buenas ideas capaces de sintetizar en un único nombre la esencia de aquellos momentos espontáneos e inolvidables: VIRACOCHA. 

Si retomamos la mitología de la región, el nombre Viracocha nos puede resultar conocido. De hecho, sin ir más lejos, se trata de una deidad mitológica del mundo andino. Es el Dios creador del universo 
y de todo lo que hay en él. A pesar de que era una cultura politeísta, Viracocha era considerado el Dios supremo. Cuenta la leyenda que él emerge del lago Titi Caca y crea 8 hijos, cuatro hombres y cuatro mujeres, y los manda a fundar el imperio Inca. "Hay una frase que usamos en nuestra comunicación que me encanta y que dice: Yo les beso las manos al Inca Viracocha, porque el invento el maíz y nos enseñó su cultivo", subraya Claudio, uno de los gestores y creativos del grupo. 

La empresa supo cosechar sus frutos desde aquel momento en 2011 cuando emergió en Cachi, como una necesidad del público local y del turista de tener al alcance  un lugar cómodo, agradable e innovador, con la característica distintiva de contar con una cocina regional andina y más creativa, bajo la premisa de utilizar y dar valor a los productos y productores locales, mostrando la escena de los Valles Calchaquíes. 

Una marca, un estilo de vida

"Viracocha es más que prestar servicios turísticos, ya sea por medio de nuestra comida, cervezas artesanales, etcétera. Es una filosofía de vida que engloba ser sustentables, hacer uso consciente de los recursos, naturales y económicos. Trabajamos con materias primas de calidad y de origen natural, ya sean productos orgánicos, animales de campo o granja, producidos por los emprendedores de la región. Hacemos uso consciente de que con la basura que generamos podemos ayudar un poco más. Por ello, es que decidimos reciclar vidrio, plástico, papeles y cartón hace ya varios años, trabajando de manera articulada con otros organismos" profundiza, visibilizando la mirada ecológica y novedosa que subyace a esta idea vuelta un bien común. 

El servicio 

Viracocha cuenta con cervezas artesanales de hasta seis estilos fijos y algunas variedades más, basadas en nuevas recetas que hacen uso de productos locales al tiempo que son uno de los mejores pasatiempos. Por ejemplo, para el Oktoberfest la marca saco una cerveza de maíz morado, la Pilsen con hojas de coca o una cerveza Honey con miel orgánica de Cachi conservando la idea de siempre trabajar con productores y productos autóctonos, un beneficio múltiple y recíproco. 

"Es como lo hacían las comunidades andinas y es como creemos que se sale adelante, pechando todos juntos", enfatiza Claudio. 

Respecto a la cocina, ésta es muy diversa, pudiendo probar desde  un ceviche peruano hasta un plato vegetariano, una pizza casera o una bondiola de cerdo de 6 horas de cocción que se corta con una cuchara. 

"Trabajamos con materia prima de calidad y de modo artesanal, para que cuando vengas por Viracocha ya sea en Salta o en Cachi, te vayas con una grata experiencia que va mucho más allá de comer un rico plato de comida y tomarte una cerveza o una copa de vino o un buen pisco sour. Nuestra mayor ambición es que la experiencia aquí sea única, disfrutes del arte, la música, la ambientación, los colores" asegura e invita Claudio tentando con sus palabras y animando a dar el primer bocado. 

De este modo, y por la misma razón, Viracocha propone un valor diferencial en la oferta cultural y turística. El valor agregado que hace que el público siempre quiera volver. Como bien dice la canción, “uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida”.
 

La receta acertada y justa para hacerme sonreír…


"Viracocha es un multiespacio. Convivimos con la gastronomía regional, andina y peruana, y la fábrica de cerveza artesanal. Pero además, 
con el arte de muchos de los grandes artistas salteños. La idea en Salta siempre fue difundir y acompañar a los artistas del lugar y de provincias vecinas. Nuestros dos restaurantes, en Cachi como en Salta, están intervenidos por el ya fallecido Rodolfo "El Cholo Vivas", además de un gran artista un gran amigo, y también tenemos pinturas de artistas de renombre como Martin Córdoba, Horacio Pages, “Walpak” Jesús Flores, Mariano Kunan, entre otros;  lo que nos vuelve una propuesta única en la provincia” reflexiona. 

La fórmula: cocina + producción de cerveza artesanal + arte, viene al pelo cuando se nos abren las puertas de una casa que cuenta con un patio hermoso a primera vista, y que de manera fugaz  nos desconecta de lo que sucede detrás de su portón. La calle se vuelve ajena. La rutina y su ajetreo también. El vaivén aquí es quietud. 

En continua mejora y evolución. Siempre trabajando con creatividad, innovación, dedicación y total entrega. Es el lema de este proyecto, que supera la categoría de negocio para volverse una experiencia más que comercial, una aventura para los sentidos. 

Una premisa que atraviesa a todo el equipo de trabajo e involucra al cliente de manera directa, volviéndolo un eslabón clave en la cadena productiva. "Se trata de nuestra misión. La misión de poder comunicar y compartir un estilo de vida más saludable y natural , con mayor consciencia en cuanto a los usos de los recursos naturales, la basura, la mala 
alimentación . Una vida más sustentable en todos los aspectos que abarca, además de poder ofrecer una experiencia en lo gastronómico y cultural; acercar la diversidad de producción regional que tenemos, ya sea por medio de los productos que utilizamos en nuestra carta y los proveedores con los que venimos trabajando desde hace ya varios años ", profundiza Claudio. 

Proyectos de este calibre y con ventajas competitivas como la creatividad a flor de piel sólo son posibles si se gestan a través de un espíritu emprendedor. "Me encanta emprender. Me considero una persona muy creativa, me gusta innovar y estar un paso más adelante que el resto, en todo lo que hago. Me dedico con mucha pasión y entrega en todo lo que hago y también le pongo amor. Con toda esa combinación es muy difícil que las cosas no salgan bien. Me gustan los desafíos y si bien las circunstancias a veces no son las más favorables y el contexto actual tampoco acompaña demasiado, ahí es donde se pone más divertida la
cuestión porque hay que ser el
doble de creativo y trabajar con mayor esfuerzo para seguir saliendo adelante. Yo siempre digo que el
que es un empresario exitoso en este país, podría serlo en cualquier lado. Acá realmente que hacemos malabares los empresarios", asevera este líder con traje desajustado, hecho a imagen y semejanza de su alma osada e intrépida. 

De hecho el rol de Claudio actualmente dentro del equipo es ser el principal elaborador de las cervezas artesanales, un propósito que con los años superó su propia visión. Viracocha es un fiel ejemplo de que si hay una cabeza accesible la mejora es inminente, adecuándose a las exigencias del cliente y las demandas de una nueva generación.

Un equipo muy bien capacitado y sólido que trabaja con mucha dedicación, son las virtudes de un grupo que cree en la creatividad e innovación, en continua evolución. 

Viracocha conserva aún el don de su Dios original, la creatividad. La originalidad que envuelve a sus platos y cervezas es el motivo para hacer de este rincón un paso obligado.