La Voz Argentina: dos voces en una

SERES: divergentes y afines

Mauro y Juampi, dos caras de una misma moneda. Dos jóvenes que hacen de su voz una forma de llevar la vida y revolucionar la esfera musical
viernes, 30 de noviembre de 2018 · 18:50

SALTA (Redacción) - La vida es sincronía. Algunas le llamarán equilibro, balance, armonía. Al final, se trata de una coincidencia en un mismo espacio y tiempo. La música se propuso desde siempre darle sentido al camino entre letras y melodías, haciendo de una canción el encuentro afortunado. Juan Pablo Pellicer y Mauro Afranllie son dos ritmos constantes, uno adecuado  para el otro. Voces que resuenan al unísono. Una cualidad que los vuelve los elegidos, dos jóvenes estrellas que recientemente emergieron en La Voz Argentina 2018.

La propuesta no deja cabo sueltos y cierra por donde se la mire. Dos chicos que no pasan desapercibidos en la calle, guapetones y simpáticos, menos aún en los escenarios. Las casualidades, vaya causalidades, determinaron que un curso de ingreso en sus respectivas carreras universitarias les permitiese dar en el clavo. En la nota, mejor dicho. Juampi estudia Ingeniería Agrónomica y Mauro elige Ingeniería en Recursos Naturales y Medio ambiente. Créase o no.

Mauro estuvo en la selección de gimnasia trampolín desde los 10 años y la debilidad de Juampi es el fútbol. Quien podría pensar que terminarían poniéndole el cuerpo a una canción para gritar los goles, haciendo vibrar las cuerdas vocales a la par.

“Hago música desde los 7 años. Siempre mi fuerte en la música fue el canto, aunque necesitaba poder acompañarme con un instrumento por eso mis papás me mandaban a clases de guitarra particular desde muy chico. Mi abuela toca el piano incluso. Grabé un demo cuando era muy chico,  nueve años aproximadamente y recorrí varios canales de televisión como  Argentinísima Satelital, Canal 9, entre otros. La música mexicana y los boleros eran los caballitos de batalla”, recuerda Mauro, dejando entrever una herencia y una pasión nata.

Mientras tanto, Juampi se inició en el camino musical desde los 16 años. Integró un grupo musical llamado “Aramus” y con ellos grabó un demo. Actualmente también se vale del piano y guitarra.

Dos historias dispares que supieron amalgamarse y explotar sus dotes para ponerle un repertorio a sus sueños. “Ser un dúo tiene sus pro y contra. Las decisiones musicales, armonías y gustos deben ser de ambos por igual para los dos sentirnos cómodos”, aclaran.  Mauro es un poco más exigente a la hora de trabajar y Juampi un poco más relajado pero con muy buenas ideas según se sabe. Una fórmula donde la exigencia y la creatividad se complementan para poder crear cosas distintivas.

Divergentes y afines. Como imanes que se contienen dentro de un magnetismo musical definiéndose a sí mismos como SERES. “En la búsqueda de nombres, queríamos uno corto. Pasaron varios por nuestra cabeza hasta llegar a la palabra “SER” y como somos un grupo, cada uno con caminos distintos, con formas de ser y  pensar distintas decidimos llamarnos de ese modo“, revelan.

Todos tenemos claro que es ley separar los vínculos afectivos de los laborales. No es tarea fácil, pero si necesaria. “En nuestro caso compartimos muchas horas, pero la sinceridad y el compromiso están ante todo. Somos muy buenos amigos, casi como hermanos, pero a la hora de trabajar somos frontales, decimos lo que pensamos  y lo que creemos que puede sonar mejor. Nos complementamos bien”, aseguran. Ante esto, cuando las palabras no alcanzan, los hechos hablan por sí solos: “Seres” ya cuenta con disco propio y está disponible en todas las plataformas digitales.

Pero el afán de vivir de la música es una fuente inagotable que no termina en un bar, un festival o en el diámetro de un CD, tampoco en los minutos que dura una canción. “Creo que nuestro mayor sueño sería hacer giras con shows grandes, que la gente pueda sentir lo que queremos transmitir y cante nuestras canciones, nuestras versiones  y recibir el calor del público todos los días posibles”, profundizan porque el que sueña en grande, todo lo puede.

Y en eso de dejarse llevar por los impulsos y las corazonadas, este dúo se puso a prueba en un casting sin advertir que llegarían a la nueva edición de La Voz argentina 2018. “Llegar a este programa sin duda fue una de las experiencias más fuertes que tuvimos en nuestra carrera al día de la fecha. Conocer gente que sueña y tiene el mismo objetivo que vos, la misma pasión, comparten un mismo sentimiento. Subirse a ese escenario, digan lo que digan, es otro mundo y que te traten realmente como una estrella aunque todavía no lo seas es algo sin desperdicios. Creo que intentamos aprovechar cada segundo para aprender, disfrutar y que queden plasmados momentos para siempre”, reflexionan.

Siempre creí que la vida está hecha de experiencias y decisiones. Seres son otro ejemplo de ello, viendo la oportunidad justo a tiempo, aprovechando la exposición que les significa aparecer un programa de alcance nacional, que la gente los conozca aún más y disfrute de su música tanto como ellos lo hacen puertas adentro o arriba de cualquier escenario que los invite al encuentro. Como bien dicen, perdimos la batalla pero no la guerra.

El artista se consolida en su público, en la negociación constante, en el diálogo. “Al público les diríamos primero que GRACIAS  por sus mensajes, por sus buenas vibras. Es muy importante para un artista el calor del público, el reconocimiento de la gente, ya que todo lo que hacemos es para ellos. Les diría que no todo está perdido y que vale la pena luchar siempre por lo que uno ama, pase lo que pase, aunque a veces todo se torne oscuro. Después de todas las tormentas siempre sale el sol”, reconocen.

“Nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mire” es la frase con la que definen su andar y redimensionan sus abanico de posibilidades.

Al final pienso que SERES nos insta a volver a ese modo de ser original para aceptar lo que somos y redoblar la apuesta para ganar la pulseada.