Cero avance de la justicia en 7 años de pesquisas

María Cash: desaparición, muerte y misterio

Mientras la causa acumula fojas en el juzgado federal 2 de Salta, nada se sabe realmente del paradero de la joven diseñadora. Su desaparición exige respuesta de una justicia que, hasta el momento, nada tiene para decir
miércoles, 11 de julio de 2018 · 16:35

SALTA (Redacción) - “Si algo he aprendido desde aquel abril de 2002, cuando desaparecieron a Marita, es que no podemos claudicar ante un Estado que nos quiere sumisas y nos mantiene marginadas, con la complicidad de su aparato judicial. Aletargado, elitista, rancio, no maneja nuestros mismos tiempos y nos discrimina, nos discrimina doblemente.”. Con estas palabras, Susana Trimarco, otra madre que lucha por saber qué pasó con su hija, alienta a los padres de hijos que desaparecen en nuestro país.

En el caso de María Cash, el que toca a Salta directamente debido a que fue aquí donde la joven fue vista por última vez, las palabras de Trimarco parecen no sólo ser acertadas sino premonitorias, pues hasta el momento ni el Estado ni la Justicia, dos de los poderes básicos de nuestra sociedad, pudieron dar respuestas respecto a la desaparición de la joven diseñadora.

Cash salió el 4 de julio de 2011 de Buenos Aires rumbo a la ciudad jujeña de San Salvador, donde esperaba encontrarse con Juan Pablo Dumón, un amigo. A los cuatro días, el 8 de julio en horas del mediodía, la joven aparece en el expeaje de Aunor, sola y desorientada.

Su caminar errante en el expeaje, surgido de la filmación de las cámaras de video de seguridad, son las últimas imágenes de Cash. Desde ese día, ya pasaron siete años, sin que el Juzgado Federal 2, a cargo del caso desde el año 2012, pudiera establecer qué sucedió con la joven diseñadora.

Denunciada la desaparición, la investigación estuvo a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional  Federal 1 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El Juzgado de Instrucción Penal 2 de la Ciudad de San Salvador de Jujuy, en tanto, también realizó actuaciones penales en torno al caso.

La causa penal, según algunos documentos oficiales, acumula ya más de 40 cuerpos, o sea un promedio de 8 mil fojas, las cuales contienen toda la actividad policial y judicial que se llevó adelante en torno a la desaparición de Cash.

Oficialmente, el expediente, que se inició con el número 20/12, bajo la carátula de “autores a establecer s/informativo sobre ubicación del paradero de Cash, María del Carmen”, llegó a manos del juez federal 2 de Salta, Miguel Medina, el 2 de febrero del año 2012.

Desde esa fecha, este magistrado dirigió todas las actuaciones penales en torno a la búsqueda de la joven, sin que hasta el momento se haya podido, si quiera, obtener pistas firmes que sustenten alguna hipótesis que pueda explicar el paradero de Cash.

En un informe de lo actuado en el expediente, el juzgado reveló que las pesquisas en busca de dar con el paradero de María Cash se dividieron en dos áreas, la operativa y la investigativa. La primera tuvo como eje la búsqueda física de la joven.

Para ello, según surge de dicho informe al cual este semanario tuvo acceso, el juzgado incrementó  la actividad de búsqueda de María Cash, a cargo de Gendarmería Nacional, especialmente en zonas rurales, sectores de frontera y todo tipo de dependencia de la institución mencionada, con enfoque especial en la Región del Noroeste.

Posteriormente, se amplió el radio hacia otras Instituciones de seguridad y policiales, Policía Federal, Policía de la Provincia de Salta, Policía de Seguridad Aeroportuaria y otras Policías provinciales. La difusión de la búsqueda mencionada también se dirigió hacia los hospitales, salas de primeros auxilios, dispensarios etc.

En otro orden, se sumó la difusión de teléfonos de recepción de información, tanto a través de los medios de prensa como en las redes sociales. Así también se dispuso el pago de una recompensa monetaria dispuesta por el fondo de recompensas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Este recurso, el del pago de recompensa, generó falsas expectativas, al menos, hasta el momento, pues del cúmulo de llamadas se pudo clasificar cuatro categorías. La primera está relacionada a las percepciones erróneas de testigos que llamaron para alerta que vieron a la joven en distintos lugares, los que al ser investigados, resultaron ser un fiasco.

El segundo rango de llamadas, en tanto y amparados en el anonimato, se trataron simplemente de bromas. Un tercer grupo, por su parte, fue clasificado como llamados cuyo objetivo era el cobro de la recompensa, pero sin aportar datos concretos.

Por último, en tanto, aparecen los llamados que tuvieron un fin únicamente extorsivo, los que tampoco derivaron en datos concretos. De estas cuatro categorías, la mayoría de llamadas acumuladas corresponden a las dos primeras.

Dado estos resultados, y el hecho de que los rastrillajes tampoco llevaron a nada, el juzgado apostó toda su atención a investigar los datos concretos, o sea, el itinerario de viaje de María Cash, desde que salió de Buenos Aires, hasta lo último que se supo de ella.

Esa investigación, hasta el momento, no brindó ningún resultado concreto. Solo se tratan de informes de distintos investigadores, ya sea de Gendarmería, la Policía de Salta u otra fuerza de seguridad, quienes fueron comisionados para seguir distintas pistas que, en definitiva, no condujeron a nada.

 

La madre y el juez

 

En su último contacto con la familia de María Cash, el juez Medina puso sobre la mesa el expediente e intentó mostrar a María del Carmen Gallegos, madre de la joven diseñadora, algún avance, pero los papeles no la conmovieron y mucho menos le dieron esperanza.

Aunque su abogado, Pedro García Castiella, intentó luego, ante los medios, darle algún crédito a ese encuentro, fue imposible disimular la falta de resultados desde la justicia, precedida de cierta reticencia del juez a recibir a la madre de María Cash.

Tal vez, el magistrado se sentía más cómodo con Federico Cash, el padre de la joven, quien desde la desaparición de su hija tomó la posta de la búsqueda y por años viajó de un lado a otro del país, movilizó a los medios, encabezó marchas e hizo todos los reclamos por la aparición de la joven.

Es que en su ir y devenir, Cash solía arrimar pistas al juzgado, aunque últimamente, el hombre finalmente se cerró con la idea de avanzar con una investigación más a fondo de Dumón, el joven a quien su hija había ido a visitar en Jujuy.

Casualmente, en abril del año 2014, el padre de Cash murió en un accidente de tránsito. Cash viajaba solo en su automóvil Renault Clio por la ruta nacional 152, en la provincia de La Pampa, cuando chocó de frente con un Peugeot 207 en el que iba un matrimonio que viajaba desde la ciudad de Buenos Aires hacia el Sur. Con 70 años a cuesta, el padre se dirigía, casualmente, a Jujuy a verificar una pista por la desaparición de su hija. “Lo que le pasó a Federico me golpeó”, fueron las palabras del juez Medina, ante los medios, al conocerse esta tragedia.

La última pista del padre

“El viernes 19 de abril él vino a mi despacho. Estaba interesado en el avance de un detalle que le había aportado a la Gendarmería”, agregó Medina, quien al explayarse sobre esa supuesta pistas indicó que se trataban de “amenazas que recibió desde Jujuy en su celular. Gendarmería comprobó el origen de los mensajes y la identidad del sospechoso. Federico se fue contento porque el fiscal Eduardo Villalba va a dictaminar que se lo investigue”.

Pese a que Medina no reveló la identidad de ese sospechoso, el propio Cash lo expuso el 21 de marzo, cuando participó de la Marcha por Justicia, por el caso de las turistas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni. “No me explico por qué la Justicia no investiga a Juan Pablo Dumón”, dijo en referencia al joven al que iba a visitar María Cash cuando desapareció el 8 de julio de 2011.

En enero de 2014, Federico Cash recibió el siguiente mensaje (que él le atribuye a Dumón): “Se van a enterar qué le pasó a tu nena y se van a enterar en la cagada en la que estaba metida”. Este y otros mensajes llevaron al padre a tirar de ese hilo, sin embargo, la justicia no lo acompañó, al menos, como la familia esperaba.

Reclamo de la familia

El hecho de no haber profundizado esta pista es uno de los principales reclamos de la familia, como así también el hecho de que se haya dejado de buscar físicamente a María Cash, responsabilidad que también le fue achacada al Estado nacional, pues a su cargo tienen el manejo operativo de las fuerzas de seguridad.

Para reflejar la tarea investigativa, el informe judicial del expediente revela que en lapso de poco más de un año, entre el 02/02/2.012 al 25/02/2.013, “se han recepcionado 54 informaciones vinculadas a María del Carmen Cash, observándose que el 72,22% de las presuntas informaciones fueron recibidas e incorporadas a los actuados por la parte querellante (39 informaciones)”.

Esto indica que el mayor movimiento de la causa se produjo a partir de las pistas que Federico Cash arrimó al juzgado federal de Salta, ya que “las informaciones restantes fueron recepcionadas por el Juzgado Federal Interviniente (representando más del 7,40%), por el servicio de emergencia 911 de la Policía de Provincia de Buenos Aires (representando aproximadamente el 7,40%), por otras unidades de Gendarmería Nacional (representando el 3,70%), por una Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas Unidad ( representando el 1,85%), por el Juzgado de Instrucción Penal 2 de la Ciudad de San Salvador de Jujuy (representando el 1,85%), y otras instituciones (representando el 3,70%).”.

Este informe, deja en claro, cuál fue la actividad del expediente y, sobretodo, que la mayoría de las pistas surgieron de la familia, mientras que la tarea del juzgado y, por ende de las fuerzas de seguridad, fueron prácticamente nulas.