Como sigue la causa judicial

Disputa vial en “La Aguada”: Vorano se defiende con una coartada injustificable

El ataque a tiros a otro conductor es uno de los incidentes más violentos registrados en Salta
lunes, 14 de mayo de 2018 · 07:36

SALTA (Redacción) - El incidente, en sí mismo, tiene muchas aristas que podrían sorprender. Sobre todo, en lo que respecta a la conducta humana al momento de sentarse frente a un volante, lugar desde donde cada conductor parece tener su propio manual respecto a las normas viales. Asimismo, y si con ello no fue suficiente, muchos creen tener el “derecho” de hacer justicia “por mano propia.

Lo sucedido el 14 de abril pasado, en el tramo de la avenida Arenales, en la rotonda ubicada frente al Colegio San Pablo, y el acceso a La Aguada, ya en la autopista Circunvalación Oeste, es una clara muestra de la violencia a la que pueden llegar dos conductores como consecuencia de una disputa vial.

Este episodio, el cual fue detallado por uno de los protagonistas en un video que grabó para “viralizar” lo ocurrido, aún no está del todo claro. Si bien, Fernando Galletti, quien presenta como prueba en su video las huellas de seis disparos en la parte trasera y luneta de su camioneta, VW Amarok, aduce ser la víctima de este incidente, aún se desconoce los pormenores del hecho.

Claro que con sólo apreciar los orificios de bala en su camioneta, no habría mucho más que decir; pero para la justicia aún es necesario conocer a fondo todos los detalles del incidente, ya sea por boca del propio Galletti o de Víctor Alfredo Vorano, el otro conductor, sindicado en este caso como el atacante.

Hijo del ex ministro de Educación del ex gobernador, Hernán Cornejo y empleado del INTA, Vorano, está detenido e imputado penalmente. Se lo acusó de “tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegítima de arma de guerra”.

Se trata de delitos que podrían derivar en una pena mayor a los 5 años de prisión, límite para pedir la excarcelación, con un máximo que supera los 10 años de cárcel. Esto, si sólo se tiene en cuenta el delito de homicidio en grado de tentativa; mientras que en el caso de la portación ilegítima de arma de guerra, la pena es de 4 años de prisión.

Por esta razón, y dado que aún restan llevarse a cabo varias diligencias procesales, entre ellas la recolección de imágenes de las cámaras del Centro de Video Vigilancia de la Policía, como de otras cámaras de casas particulares o comercios, es muy difícil que se pueda discutir en estos momentos, una posible libertad provisoria para el conductor imputado.

También restan otras medidas, como pericias psicológicas y psiquiátricas e informes ambientales, estudios que, por lo general, no suelen ser realizados de manera expedita por la justicia, la realización de los mismos demandan cierto tiempo.

Fue el otro

Tras su detención, y asesorado por su abogado, Vorano no esquivó el dar explicaciones de su conducta o, al menos, su versión de lo sucedido el 14 de abril pasado, entre las 20.20 y media hora después, desde la rotonda del colegio San Pablo hasta el acceso a La Aguada.

Cabe recordar que al respecto, Galletti denunció que intentó sobrepasar la camioneta de Vorano, una Toyota Hilux, circunstancias en que se produjo un roce entre ambos rodados, al que calificó de menor, por lo que siguió viaje sin detenerse para dialogar con el conductor del rodado.

Posteriormente, y según Galletti, fue Vorano quien inició una persecución violenta que, a la altura de La Aguada, tuvo su pico máximo, cuando el conductor de la Toyota le efectuó seis disparos, de los cuales uno llegó a ingresar a la cabina tras impactar en la luneta trasera.

Galletti, quien llevaba tres hijos menores, aseguró que debido a los disparos tuvo que maniobrar a alta velocidad, por lo que corrió riesgo de volcar, aunque finalmente llegó a controlar su camioneta y detenerse en la banquina. Mientras el atacante se dio a la fuga.

Sobre este relato, y por lo averiguado por este semanario, Vorano rechazó gran parte del mismo, al menos, la parte inicial, pues sostuvo que fue Galletti, quien le tiró su camioneta encima y puso en riesgo su vida, la de su mujer e hijos menores, los que viajaban en su vehículo.

Dada las maniobras de la camioneta Amarok, Vorano afirmó que todo indicaba, al menos, para él que se trata de un hecho delictivo. Pensó que pretendían secuestrarlo, por lo que primero atinó a evitar el supuesto asedio del otro conductor, tras lo cual se defendió.

En esta parte, según los trascendidos, Vorano reconoció que efectivamente realizó los disparos a la camioneta de Galletti, a la vez que sostuvo, como un atenuante, que quién llamó al 911 fue su mujer, pues se consideró víctima del accionar del otro conductor.

De esta manera, Vorano trató de tomar distancia de la grave imputación penal impuesta desde la Fiscalía de Grave Atentados contra las Personas. Aunque esgrimió sus argumentos como válidos y supuestamente entendibles para todos, su versión dejó mucho que desear, ya que no justifica la reacción prácticamente asesina que tuvo al disparar a mansalva contra la camioneta de Galletti, cuyas pruebas, difundidas por el agricultor, son contundentes respecto a que fue blanco de un ataque con arma de fuego.


Recuadro

Se secuestraron dos pistolas 9 milímetros

Una de estas dos armas, según las actuaciones penales en curso, sería la utilizada por Vorano durante el violento ataque. Se trata de dos pistolas, una de ellas marca Bersa y la otra una Browing, las cuales fueron secuestradas por la policía al día siguiente.

La orden de secuestro ya había sido solicitada por la fiscalía, pero se concretó a instancia del propio Vorano, quien se anotició de que era buscado por parte de su padre, de 73 años, quien atendió a los uniformados cuando al otro día aparecieron en la casa de su hijo, en la finca El Recreo, en La Calderilla.

Alrededor de las 13, del 15 de abril pasado, Vorano junto a su pareja y en la camioneta Toyota, color Champagne, llegó hasta el edificio de la Central de la Policía, en particular a la oficina de la Dirección de Investigaciones, donde se identificó en busca de saber por qué lo buscaban.

Tras explicarle la orden de secuestro, Vorano no opuso resistencia y condujo a los policías hasta la casa de su padre, ubicada al frente de su vivienda, pues las armas estaban en ese domicilio. Al presentarse ante la policía, Vorano aseguró tener toda la documentación en regla respecto a las dos pistolas.

Ahora, sin embargo, se espera conocer más detalles al respecto, pues ello podría ser clave para uno de los delitos imputados, el de portación ilegítima de arma de guerra. Luego del secuestro, Vorano no imaginó un nuevo encuentro con los policías, y mucho menos en cuestión de días.

Eso sucedió el sábado 28 de abril pasado, cuando fueron por él, efectivos de la División Homicidio. Lo detuvieron cuando salió de su casa para dirigirse a la de su padre, siendo interceptado a medio camino, momento en que los detectives le dieron a conocer la orden y se lo llevaron detenido.
Vorano, hasta el momento, permanece encarcelado en la Alcaidía General de la Ciudad Judicial, donde espera que se lleven adelante otras diligencias, como así también que se resuelva un pedido de libertad bajo medidas sustitutivas interpuesto por su abogado.

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