Comercio

Las normas legales vigentes no avalan la actividad de los manteros

Más allá de las urgencias, el Código Contravencional de Salta prohíbe explícitamente la actividad de los vendedores ambulantes
lunes, 31 de diciembre de 2018 · 00:00

SALTA (Redacción) – Tal como sucedió en agosto pasado, cuando los remiseros tomaron la ciudad con más de 50 vehículos varadas en los puntos neurálgicos del tránsito, los salteños vuelven a vivir la misma historia de ilegalidad y caos en el casco céntrico.

Esta vez de mano de los manteros, quienes en parva tomaron prácticamente el control de la zona centro días pasados con sus ofertas navideñas, actividad que no sólo generó el malestar en los comerciantes establecidos y legales, sino también en los mismos peatones que no podían moverse ante el tumulto que significó el centro en vísperas de Navidad.

La irrupción de los comerciantes ilegales, que es conocida y esperada en cierta manera por los salteños, esta vez sobrepaso todos los límites y expectativas, pues los mismos llegaron en racimo y en cuestión de minutos se apoderaron del centro.

Además de invadir las dos peatonales (Alberdi y La Florida), tomaron la calle Urquiza, desde Pellegrini a Buenos Aires. La estrategia de contención, ya sea planeada o improvisada, de nada sirvió, pues en lo más álgido de las ventas navideñas, los manteros”sencillamente echaron por tierra la veda horaria que el municipio les había impuesto como condición para el ejercicio de la actividad.

La avanzada fue contundente. Y aunque luego los referentes locales salieron a disimular el rompimiento de la tregua con el argumento de una invasión de colegas de la provincia vecina de Jujuy e, incluso, de Bolivia, lo cierto es que el caso fue irreversible.

Obviamente, el descontrol dejó en evidencia no sólo la imposibilidad de negociar en la ilegalidad, sino la falta de previsión frente ante esta clase de imprevistos que, dado los años en que se suceden, ya está lejos de serlo.

Ante los reproches, los otros dos protagonistas principales de este pandemónium comercial salieron rápidamente a dar respuestas, justificativos, excusas y otros argumentos en busca de evitar el menor costo político posible.

Así, de pronto, los salteños asistimos a otro round de esta problemática de convivencia ciudadana, cuando el subsecretario de Control Comercial, Nicolás Avellaneda, salió al cruce y responsabilizó a la Policía de la Provincia por la inacción ante el avance de los manteros.

La misiva, como era de esperar, tuvo una rápida réplica. Y vino de la misma boca del Jefe de Policía, comisario general, Ángel Silvestre, quien sin responder por la falta de presencia policial suficiente en el casco céntrico, le enrostró al funcionario una falla de logística de su área frente a los manteros.

Qué dice la Ley

Al margen del reparto de culpas y responsabilidades, la situación vivida obliga a un repaso de las normas legales vigentes frente a esta problemática. Al respecto, el Código Contravencional de la Provincia, reformado hace un par de años, es tajante respecto a la materia.

En su artículo 77, de la Ley 7135 que reglamenta el Código, establece una sanción de 20 días de multa o arresto por la misma cantidad de días para aquellos que incurran en esta infracción, descripta de la siguiente manera: a) Instalare en la vía pública puesto de venta sin autorizaciones. b) Se instalare en los atrios de templos, o en plazas o paseos públicos sin autorización. c) Con probada intención de perturbar interrumpiere el desplazamiento de vehículos o transeúntes. En tanto, el artículo 73 también penaliza con la misma cantidad de días a los vendedores que con alto parlantes oferten su mercadería en los barrios durante el horario de descanso.

Juan Domingo Perón, según los historiadores y politólogos, solía sostener una frase conocida. “Dentro de la Ley, todo, fuera de la Ley, nada”. Muchos de sus seguidores, de antaño y actuales, sin embargo, no dudaron ni repararon en borrar con el codo dicha máxima.

Más allá de ello, y sobre todo en una sociedad que reclama orden y respeto, la Ley no puede ser vapuleada o interpretada según el antojo de unos pocos, pues con lo cual se estaría en las puertas de la extinción del sistema republicano que rige en Estado Argentino.

El artículo en discusión fue tratado, sancionado y reglamentado hace poco tiempo por los legisladores electos por el pueblo, por lo que debe entenderse que es la voluntad de los salteños mal o bien que le pese a algunos.

Esta ecuación, claro está, puede ser revertida, pero sólo por la vía correspondiente: la sanción de una nueva ley o una declaración de inconstitucionalidad de algún juez del Poder Judicial, caso contrario su vigencia exige respecto y obediencia.

Los argumentos que implican una lectura de la crisis económica u otra problemática social, más allá de su concepción de la realidad, no convalidan otra vía para la resolución del conflicto, mucho menos cuando se busca imponerlo por medio de la violencia y anarquía.

Flagrancia

Frente a esta ilegalidad, el mismo Código Contravencional, en su artículo 138, es muy claro al establecer como agente de orden a la Policía de la Provincia. En caso de flagrancia, se procederá a la aprehensión. “La policía podrá aprehender al presunto contraventor si la contravención imputada tuviese pena de arresto, cuando lo encuentre en flagrante contravención.”.

Pero si con esto no quedara claro, el artículo 238 del Código Procesal Penal de la Provincia establece lo siguiente: “Los funcionarios y agentes de la policía que tomaren conocimiento de un delito de acción pública, deberán realizar inmediatamente los actos urgentes y necesarios para impedir que los hechos cometidos sean llevados a consecuencias ulteriores y asegurar los elementos de prueba que ayuden al esclarecimiento del hecho y a la individualización o aprehensión de sus autores y lo informarán al Fiscal inmediatamente después de su primera intervención, continuando la investigación bajo su control y dirección”.

De esta manera, la actuación de la policía queda clara frente a esta actividad ilegal. Sin embargo, ese accionar ideal y esperado no llega a plasmarse, sobre todo en este tipo de situaciones. Y ello, cabe reconocer, se debe a varios aspectos.

Logística

Uno de ellos, y tal vez el principal, tiene que ver con una cuestión de logística, en la que se espera una actuación más acorde y de mayor previsión. Así dicho, la situación podría corregirse fácilmente, sin embargo, no siempre sucede.

Esto, valga la paradoja, se debe en parte a la falta de seguridad por parte de los policías, quienes al momento de entrar en acción y a sabiendas de los roces que una labor así demanda, suelen ser demasiado pasivos ante esta clase de “imprevistos”.

Y es que en muchas ocasiones, varios han terminado imputados en causas penales en el mejor de los casos, sino expulsados de las filas policiales. Solo una fuerte decisión política podría revertir el caos y descontrol en el centro de la ciudad.