Homenaje

Si estuviese vivo, este genio excéntrico y loco de atar cumpliría hoy 76 años

La vida de Bobby Fischer estuvo siempre concentrada en tres cosas: ajedrez, ajedrez y ajedrez
sábado, 09 de marzo de 2019 · 13:07

Salta (Redacción)- En un torneo en Yugoslavia en 1958, Mikhail Tal, un legendario gran maestro atacante y antiguo campeón del mundo, se burló del prodigio del ajedrez Bobby Fischer por ser "un cara de niño". La burla de Tal puede haber sido un intento deliberado de poner nervioso al joven, que entonces tenía 15 años pero ya era una fuerza importante en el ajedrez de alto nivel.

Otros de esa época –incluidos varios grandes maestros que habían pasado tiempo con él– pensaban que Fischer no solamente era excéntrico, sino que le “faltaba un tornillo”. En un torneo en Bulgaria cuatro años más tarde, el gran maestro estadounidense Robert Byrne sugirió que Fischer viera a un psiquiatra, a lo que Fischer respondió "un psiquiatra debería pagarme por el privilegio de trabajar en mi cerebro". Así informó el diario nacional El Intransigente. 

Robert "Bobby" James Fischer falleció de insuficiencia renal a la edad de 64 años en enero de 2008 en su hogar adoptivo de Reykjavik, Islandia, donde, 36 años antes, había cautivado y sorprendido al mundo con su impresionante victoria contra el ruso Boris Spassky. Como el primer estadounidense en ganar el título mundial después de medio siglo de dominación rusa, Fischer saltó a la fama en pocos días, aunque se escondió rápidamente de los periodistas y de sus fanáticos.

El innovador y audaz juego de Fischer lo convirtió en una figura heroica para millones de seguidores del "juego ciencia". En 1957, se convirtió en el ganador más joven del campeonato de ajedrez de Estados Unidos –tenía 14 años– antes del "jaque mate" a Spassky en 1972.

Fischer perdió el título tres años más tarde, negándose a defender su corona bajo las reglas propuestas por la Federación Mundial de Ajedrez, y no solamente no jugó ajedrez de competición en las décadas siguientes, sino que se retiró al aislamiento y a la paranoia aparente. Debido a una serie de declaraciones públicas antisemitas y a sus elogios en la radio por el ataque del 11 de septiembre de 2001 al World Trade Center, a su muerte, Fischer fue catalogado de malcriado, arrogante y mezquino.

En los últimos años, los investigadores han llegado a entender que Bobby Fischer tenía problemas psicológicos desde la primera infancia. Un examen cuidadoso de su vida muestra que probablemente sufrió de una enfermedad mental que tal vez nunca fue diagnosticada o tratada adecuadamente.

Nacido el 9 de marzo de 1943, la infancia de Fischer fue complicada. Fue expulsado de una escuela pública en Manhattan cuando pateó al director y abandonó la escuela secundaria. En contraste con este desinterés por los estudios, Bobby desarrolló un intenso enfoque en el ajedrez. De hecho, decir que Bobby se obsesionó con el ajedrez sería quedarse corto.

Durante la infancia y la adolescencia temprana de Bobby, su madre lo llevó a tres profesionales de salud mental diferentes, para frenar su "obsesión por el ajedrez" y sus "continuos estallidos de ira". Pero, nadie pudo ayudarla.