copa argentina

Juventud también fue humillado

El Antoniano perdió 6 a 0 contra Rosario Central por la Copa Argentina. Anteriormente Central Norte había perdido 7 a 0 en manos de River Plate
viernes, 03 de agosto de 2018 · 06:59

SALTA (Redacción) – Un viejo refrán dice: “no debes burlarte de la desgracia ajena” y vaya que aplica para la realidad de Juventud Antoniana. El Santo perdió 6 a 0 contra Rosario Central y se terminó su sueño en la Copa Argentina. El resultado fue casi similar al de Central Norte, que hace más de una semana perdió 7 a 0 contra River Plate. Mientras los hinchas se siguen “gastando”, el fútbol salteño está en caída libre.

El partido para Juventud arrancó con algunos problemas, incluso antes del mismo, cuando el árbitro del partido (Cesar Merlo, de muy mal desempeño) no permitía que el antoniano ingrese a la cancha con el único par de medias que habían llevado los utileros para jugar el partido. ¿El motivo? Eran color azul, y no permitía diferenciar con la indumentaria del equipo rival. Tras varias horas de disputa, finalmente se lo permitieron.

Ya dentro de la cancha las cosas no iban a mejorar. Juventud intentó jugar de igual a igual pero a los pocos minutos se dio cuenta que no estaba a la altura. Un penal mal cobrado para Rosario Central fue el inicio para la debacle. A partir de ese momento nada sería igual. Después llegaron los otros goles, sobre todo en el segundo tiempo donde fue muy clara la diferencia de categorías.

Así, los hinchas de Juventud que llevaban una semana burlándose de su clásico rival, ahora tienen en que pensar. Su presente no es el mejor, y además tiene serios problemas internos dentro de su CD. Ojo, los hinchas de Gimnasia y Tiro tampoco deben levantar la cabeza, ni siquiera pudieron avanzar de fase.

En fin, quizás estas derrotas hagan entender al dirigente que el fútbol salteño está en decadencia. No existen proyectos serios a largo plazo, se adeudan cifras millonarias a jugadores y entrenadores, y lo peor de todo, no existe inversión para las divisiones inferiores: los chicos se entrenan y juegan con sus propios recursos y sufren la precariedad de las instalaciones.

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