POR ARMANDO M. PÉREZ DE NUCCI

A cincuenta años del primer By Pass de Favaloro

Un recorrido por la invención argentina que salva vidas. Por Armando M. Pérez de Nucci, Dr. en Medicina y en Filosofía
lunes, 08 de mayo de 2017 · 08:25:00 a.m.

SALTA (Redacción) -El 9 de Mayo de 1967 René Favaloro realizó en primer by pass aórtico coronario de la historia de la medicina argentina. Caben entonces algunas reflexiones que, a la vez, tienen un cierto tinte de agradecimiento al destino por haberlo podido conocer y trata, unos años después, hasta el momento de su trágica muerte.Destacadomédico argentino, revolucionó el campo de la cirugía cardiovascular con sus descubrimientos que alcanzaron prestigio internacional.  Su figura ha merecido el reconocimiento mundial, en la magnitud que pocos alcanzan, por sus notables aportes en el terreno de la cirugía coronaria directa, o revascularización miocárdica, cuya técnica sistematizó y difundió.

Favaloronació en 1924, se graduó en 1949 y ejerció 12 años como médico rural en la localidad de Jacinto Aráoz. En 1962, a los 40 años de edad, decidió ir a la Cleveland Clinic, a perfeccionar sus estudios cardiovasculares quirúrgicos logrando reconocimientos y distinciones por su trabajo serio y continuado. Entonces decidió regresar a Argentina  en 1971,a los 50 años, para desarrollar en su país los logros obtenidos en cirugía cardiovascular y, en esta dirección, crear cuatro años más tarde la Fundación que hasta hoy lleva su nombre. La Fundación le permitió formar más de 400 médicos residentes bajo su supervisión, atender más de 347.725 consultas, 273.276 estudios no invasivos, 19.262 cateterismos, 5.894 cateterismos terapéuticos, 470 trasplantes y 20.174 cirugías, entre otros importantes logros científicos. (Grandes Biografías).     

 

Estando ya en Argentina, llegaría su gran y trascendental aporte a la cirugía cardiovascular: la técnica del bypass, es decir, la cirugía directa de revascularización miocárdica, una técnica que desarrolló él personalmente y que consis­tía en salvar las obstrucciones en los vasos sanguíneos al construir un puente entre dos venas o arterias.La primera operación la hizo con una técnica personal y distinta a las que se utilizaban en ese momento: reemplazó el trozo de arteria coronaria dañado por una porción de vena safena. Prácticamente todos los primeros años de aplicación de la nueva técnica, se hicieron con implante de vena safena, para evolucionar luego a otros elementos vasculares, persistiendo -hasta hoy- como uno de los medios más favorables para sortear la obstrucción coronaria, salvando de esta manera una cantidad valiosa de vidas humanas. Todo ello sumado a la personalidad de un gran hombre que me distinguió considerándome uno más del equipo de Humanidades Médicas para nuestros cursos, seminarios y congresos.

En 1980 la Universidad de Tel Aviv lo designó Doctor Honoris Causa.En 1992, The New York Times lo consideró un "héroe mundial que cambió parte de la medicina moderna y revolucionó la medicina cardíaca”. El diario estadounidense no exageraba: Favaloro realizó 13.000 by-pass hasta sus 69 años, cuando decidió dedicarse íntegramente a la enseñanza.Además, Favaloro fue un miembro destacado, entre otras más, de 26 sociedades, correspondiente de 4, y honorario de 43. Recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE.UU; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro” (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).

Conocí a Favaloro en la década de fines de los setenta, en la Fundación de quien fuera su profesor y maestro preferido, el Doctor José María Mainetti , donde efectuaba mis prácticas de cirugía oncológica y participaba simultáneamente de Seminarios y Jornadas sobre Humanidades Médicas y, en especial, Filosofía Médica ,dirigidas por su hijo, José Alberto Mainetti, quien con el tiempo se convertiría en un gran amigo y con quien he compartido -hasta nuestros días- una valiosa relación en el campo de las Humanidades. Ambos, me introdujeron en el mundo de René Favaloro, con quien tuve además el privilegio de participar en Mesas Redondas y Jornadas en el campo del Humanismo Médico, tema que también lo apasionaba al igual que la cirugía. Surgió así una sólida relación que se mantuvo hasta su muerte, situación que fue para mí un honor y un privilegio, además de haber compartido con él la edición del que fuera mi primer libro publicado en 1978, "La Muerte en Medicina”, obra de muchos autores y producto de las Jornadas del mismo nombre que compartí con todos ellos durante tres días en La Plata, y en el que la muerte es enfocada desde diferentes perspectivas y puntos de vista. Este libro tuvo varias reimpresiones y se convirtió en un texto de lectura obligatoria para todo aquel que pretenda entender lo que la muerte significa para médicos e intelectuales.Terminó sus días abatido, triste y desilusionado frente a un país que lo dejó a la deriva junto con su Fundación, cuna de grandes especialistas que tuvo y tiene Argentina, y por ello decidió quitarse la vida. 

 

Algunos de sus pensamientos

(Fuente Consultada: Fundación Favaloro y Grandes Biografias)

"Siempre he creído que toda realidad futura se eleva sobre cimientos de ideales y utopías. Sin duda, soñar es tarea fecunda. Dejaría de existir si no tuviera por delante desafíos que involucren por sobre todas las cosas, contribuir dentro y fuera de mi profesión al desarrollo ético del hombre.Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.”

(Conferencia "Ciencia Educación y Desarrollo”, Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995).

Mucho te debemos una generación de médicos que siempre creímos que el hombre puesto a nuestro cuidado era un cuerpo, pero mucho más que un cuerpo, un hombre que siente, crea, sufre y confía en que nosotros habremos de devolverle no solamente la salud, sino también el bienestar y la esperanza. Sea esta forma de pensar  nuestro homenaje y nuestra añoranza de tu figura.

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