Por Ricardo Federico Mena

Consideraciones acerca de la fundación de la Ciudad de Salta

Esta fundación realizada el 16 de abril de 1582, se debe a la inspiración del Virrey Francisco Álvarez de Toledo
domingo, 16 de abril de 2017 · 07:09:00 p.m.

SALTA (Ricardo Federico Mena) - Esta fundación realizada el 16 de abril de 1582, se debe a la inspiración del Virrey Francisco Álvarez de Toledo, cuya figura fue denigrada, cambiando su nombre a una importante avenida de esta ciudad. No hubo siquiera una voz que lo impidiera, y si la hubo, no fue suficiente para evitar tamaño desagradecimiento a su persona, y a la historia.

Lo cierto es que esta fundación se realizó por su orden, la que fue impartida luego de terminada la primera guerra calchaquí en el año 1576. La disposición extendida a don Hernando de Lerma- sevillano-, se hacía en la inteligencia de dar soporte y auxilio a las poblaciones circundantes, a fin de establecer un nexo comercial seguro con la ciudad de Charcas o de la Plata. Asimismo, suponía contrarrestar la fuerte resistencia de los indios Chiriguanos que impedían el avance español desde el este de esta nueva ciudad.

En esta nota conmemorativa debemos reconocer en don Hernando de Lerma, la diligencia puesta para la consecución de esta magna empresa. 
 
Nació según las investigaciones de don Jorge F. Lima González Bonorino, en la Villa de San Lúcar la Mayor, situada a poca distancia de la ciudad de Sevilla. Quedó documentado en el primer viaje a Indias, que sus padres fueron, el Jurado Francisco de Lerma y doña Isabel de Valladares. Podrían haber sido sus antepasados, especialmente uno que ostentaba la misma profesión de su padre, el Licenciado Francisco de Lerma, que fuera Alcalde Mayor del Puerto de Palos, en el año 1515.
 
 
 
El mismo autor supone que se tratara de una familia de orígenes judíos, de la ciudad de Burgos, avecindados en Sevilla a principios del siglo XV, donde numerosos comerciantes burgaleses se establecían con la finalidad de enviar sus mercaderías al Nuevo Mundo. Tal es el caso de Francisco de Lerma Polanco y su hermano Lorenzo de Lerma, además de un primo Juan de Lerma, todos mercaderes de Burgos.

Se le conocieron al menos tres hermanos: Antonio de Miraval, cuyo apellido seguramente se debió al de algún antepasado cercano, que le acompañará hasta el Tucumán en calidad de Maestre de Campo. También dos mujeres cuyos maridos fueron Juan Farfán de los Godos Marmolejo y Juan Rodríguez Pinazo, que también actuaron en estas tierras como lugartenientes del fundador de Salta. 

Contrajo matrimonio en la ciudad de Los Reyes -Lima- con doña María de Quesada, hija de Martín Jiménez de Sotomayor natural de Sevilla, y de doña Leonor de Quesada. 
 
Fueron sus hijos: la nombrada doña María, doña Leonor de Quesada, casada con Juan Roldán Dávila, que fuera gobernador de Trujillo en el Perú, de donde provienen los Marqueses de Santa María, y doña Isabel de Quesada, con Juan Báez y Velazco.
 
Fue un matrimonio poco feliz, al punto que doña María le entabló juicio para la restitución de su dote, -unos seis mil pesos de plata ensayada- más 2000 pesos que le prometiera en Arras.
 
Fue su hija doña Isabel de Lerma, casada posteriormente con el capitán Juan Torres de Fresneda y Zúñiga. (J.F.Lima)
 
Debido a sus vinculaciones con el Real Consejo de Indias, consiguió ser nombrado Gobernador del Tucumán, mediante una supuesta recomendación por parte del Virrey Francisco de Toledo. Este último no autorizó su nombramiento, por no considerarlo idóneo para el cargo a desempeñar, desautorización que no prosperó. El 13 de noviembre de 1577, logró finalmente su nombramiento, partiendo al Perú, vía Panamá, llegando a Lima a comienzos de 1579. (J.F.Lima). 

Hernando de Lerma, de acuerdo a investigaciones realizadas no perteneció a la Casa de Lerma, que tuvo en Burgos, Casa y Solar conocido. 
 
La ciudad antedicha, tuvo un alto porcentaje de judíos, y entre los principales se encuentra Pedro de Lerma, -judío converso- que fuera Maestro en la Sorbona, a principios del siglo XVI y luego Canciller de la Universidad de Alcalá en 1535. El oficio de Jurado, fue desempeñado por gente del común, pero posteriormente fueron promovidos a caballeros. Numerosos testigos aseguran que la familia de Hernando de Lerma fue de origen judío. Entre ellos, lo asevera el obispo del Tucumán Francisco de Vitoria que ostentaba sin menoscabo este mismo antecedente. 

Posteriormente Lerma, a fin de concretar la fundación de la nueva ciudad encomendada por el Virrey Francisco Álvarez de Toledo, levantó pregón en varias poblaciones, siendo la primera la Villa de Potosí, luego la Villa de Talina, para recalar luego en las ciudades de Santiago del Estero y Talavera de Madrid.

Arribó a la primera de estas ciudades el 23 de julio de 1581, convocando a vecinos y autoridades, para consultar acerca del lugar más conveniente para la realización de la nueva fundación. 
 
Se expidieron por el valle Calchaquí los siguientes convocados: Juan Pérez Moreno, Hernán López Palomino, Gaspar Rodríguez, Francisco Sánchez, Juan Rodríguez Pinazo, Bartolomé de Sandoval, Miguel de Ardiles, Gonzalo Sánchez Garzón, Alonso Abad, García Sánchez, Juan de Morales, Luis de Gamboa, Juan Cano.
 
Por el valle de Salta se expidieron: Pedro de Cáceres, Cristóbal Pereyra, Gerónimo García de La Xara, Alonso de Cepeda, Blas Ponce, Alonso de Contreras, Martín Moreno, Luis de Gallegos, Francisco de Torres, Lope de Quevedo, Antonio de Robles, y Bartolomé de Mansilla.
 
Santos Blásques se expidió por el valle de Paspalá, entre el río Siancas y Jujuy, Antonio de Miraval, entre los dos valles. Establecido el lugar, se procedió al reclutamiento de voluntarios el día 25 de julio. Independiente del número, ambos bandos exhibieron sus fundamentos. La jornada fundacional partió de Santiago del Estero el 20 de enero de 1582. La profesión de los Lerma padre e hijo era la de Licenciados en abogacía. Fue nuestro fundador un hombre de carácter cruel, violento y arbitrario. Según referían sus coetáneos como Tula Cerbin, que decía: "no administraba justicia ni guardaba ley del Rey; era vengativo, cruel, sin caridad ni piedad y el hombre más endiablado que con título de Juez del Rey tan cristianísimo (Felipe II), se ha visto en el mundo jamás”. Asesinó sin piedad a su predecesor, el gobernador de Santiago, Gonzalo de Abreu y Figueroa al momento de su entrada a la provincia. Sus detalles escarapelan la conciencia de los humanos.

El obispo Vitoria lo denunció ante el Tribunal del Santo Oficio de Lima, y ante el mismísimo Virrey. Su contemporáneo Fray Reginaldo de Lizárraga cuenta que "murió miserablemente y paupérrimo en la cárcel de Madrid, sin tener con qué se le dijese una misa (…)”.

Su reacción al ser destituido del cargo por orden del Virrey, y horas después de haberlo sido, es decir cuando ya no lo era, aún amenazaba vociferando a los vecinos, diciéndoles: "que no había él menester más de una hora de gobierno, para ahorcarlos a todos”. Salió luego de la capital con talante soberbio y agresivo, de la misma manera con que entrara a la provincia.
Solo queda limpiar la afrenta gratuita de quienes motorizaron esta ignominiosa destitución en el Concejo Deliberante de la ciudad. Obviamente se trataría de personas sin raíces en este suelo, además de desconocedores de la historia. Salteños, estamos aún a tiempo de revertir esta injusticia.  



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